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domingo, septiembre 08, 2013

Re-dibujarse en el trabajo


“YO SIGO LOS PASOS DEL HOMBRE QUE VOY SIENDO”
 (Atribuida al poeta Arturo Uslar Pietri)

Esta frase inicial del escritor venezolano, poeta y novelista Arturo Uslar Pietri, da a entender que el desarrollo de nuestro ser integral, (mente, cuerpo, espíritu y acción), pudiese ir por delante de nuestra comprensión de nosotros mismos. Y puede ser, y ya los filósofos han escrito sobre la dicotomía del hombre en el ser y el estar. También, el filósofo español Ortega y Gasset había escrito que el Yo del hombre está compuesto del yo, más las circunstancias que le toca vivir. Todo indica al parecer, que no somos entes estáticos y que algo va variando en la medida que vamos viviendo, actuando, interactuando, creciendo y estudiando.

Aún más, recientemente con la aparición de la Psicología Positiva, hija de la Psicología Humanista de los 80s, el Dr Martín Seligman ha planteado que la felicidad, (máxima aspiración del hombre según los antiguos), se deba a la interacción de tres factores, (ya hemos escrito de esto anteriormente) y sean, los factores genéticos (en un 50%), las circunstancias, (las de Ortega y Gasset, en un 10%) y la voluntad propia basada en nuestras fortalezas (en un 40%). Como vemos, la vida nos trae al mundo con una porción de oportunidades y amenazas genéticas, que podemos atenuarlas con una vida saludable o con conciencia de sí mismo. Es como un arma percutada; de nosotros depende si se dispara o no. Esto puede variar según nos comportemos con nosotros mismos; la nueva tendencia de la ciencia, la psiconeuroinmunología nos dice que podemos de alguna manera controlar las tendencias y tener una vida más saludable, o por el contrario, a aquellos que fomentan el odio o el estrés, les aparezcan enfermedades, que estaban  latentes.

Las circunstancias también son variables; nosotros decidimos en alguna manera donde trabajar y en qué. Todo se trata de los roles, competencias, habilidades, valores y vocación que tengamos. Es muy fácil escribir esto, y pudiera contradecir con la realidad de algunos países de Europa que cuentan con un índice muy alto de desempleo. Sin embargo, nuevamente, “si seguimos los pasos de quienes vamos siendo” podemos de alguna manera anticipar los cambios circunstanciales y prepararnos para ello. También es costoso prepararse, pero ahora con las posibilidades virtuales o digitales, el hombre/mujer puede prepararse en casi cualquier tema solo con la voluntad, las ganas de hacerlo, el conocimiento de su necesidad, la visión de futuro y una conexión a internet.

El último factor y que ya incluimos también en lo circunstancial, es la voluntad. La voluntad para los psicólogos positivos está asociada a las virtudes universales de las cuales derivan las 24 fortalezas de carácter, que hablamos en pasados post. Las fortalezas son atributos no estáticos, que pueden variar en el tiempo y las usamos según sea nuestra visión del mundo. Es importante conocerlas, sentirlas, percibirlas y usarlas pues nos permiten movernos hacia la obtención de logros, de sentir emociones positivas y hasta poder tener una vida socialmente activa y positiva.

El tema de este post y que está vinculada a la frase de Arturo Uslar Pietri, está en conocer las pequeñas o grandes variaciones en las apetencias, gustos, deseos y vocaciones que tengamos a lo largo y ancho de nuestra vida.
Cuando unos se gradúa, tiene una carrera y con los años, una profesión. Algunos tienen un oficio y disfrutan en ello. Sin embargo las profesiones no generalmente están en sintonía con la vocación ya que esta pudiese haber cambiado y no habernos dado cuenta; es un poco del “Yo integral” de Ortega y Gasset donde el hombre interactúa con sus circunstancias. Las personas pudiesen a lo largo del tiempo, cambiar su razón de ser y lo que considere ser su razón de vida (puede cambiar con la madurez también), lo que pudiera ocasionar que aunque se tenga la profesión deseada, transformada en oficio, sin embargo no se llegue a ser feliz. La felicidad en el trabajo ocurre ciertamente cuando la vocación actual o futura, se cruza con los oficios que se tienen. (Oficio como trabajo en  acción).

Thomas es un profesional del lado de las ciencias. Ha trabajado mucho en proyectos, no tanto en procesos, por lo cual ha sido un profesional emprendedor, de libre ejercicio y no tiene posibilidades de jubilación. Ya en sus 60 años, Thomas sigue estudiando.

“-He cambiado varias veces de carrera, y no he tenido una sola vocación. Sin embargo me doy cuenta que aunque aparezca otra, las otras vocaciones no desaparecen. Todo se convierte en un maravilloso concierto de saberes, sentimientos-pasiones y acciones. El trabajo sin embargo puede o no estar en sintonía con tu vocación actual. Todo se trata de como usas tus fortalezas para llegar a tener metas retadoras y disfrutar en (de) sus logros.

Lo más importante que me ha pasado en la vida, ha sido mi capacidad de ver “hacia adelante” y ver lo que me gustaría estar haciendo en el futuro. He tenido mucha suerte, porque no he esperado a la jubilación para ser feliz; he sido feliz en todo el proceso. ¿Quieres saber a dónde voy en cinco años?, observa lo que estoy haciendo hoy en día. Quizá planificar mi propia vida a mediano plazo haya sido una buena idea. Tengo dos postgrados, tres diplomados y una maestría, hechas a lo largo de mi vida; y me falta aún. Estoy siguiendo los pasos de “quien voy siendo” y actúo en consecuencia. De las tres vidas que habla Seligman, la vida con sentido la desarrollo ayudando a otros a ser felices, la vida placentera y la vida comprometida se desarrollan a la vez y a la par. Esto es lo que os recomiendo hoy”

Las palabras de Thomas son las que inspiran este escrito. A quienes nos toca ser personas de gestión de RRHH, nos debería ocupar este tema. Una actitud correcta de los gerentes, es la que se tenga hacia la comunicación para estar enterado de las tendencias de las personas, sus anhelos, sus gustos y vocaciones. De las conversaciones que se tengan seguro salen muchos temas, pero no hacemos mucho con ello. Ahora  más que nunca, en que la felicidad se puede convertir en un parámetro laboral, se hace más imperioso que los gerentes de RRHH adquieran competencias para detectar, negociar e implementar mejoras en los ambientes de trabajo y colocar el plan de carrera no solo en la dirección de la empresa sino de ambos, el patrono y el trabajador.

Alberto

Lecturas recomendadas, en este blog
Lastres vidas
l

Nota: Reinventarse permanentemente, está asociado lo indicado por la Unesco en el aprendizaje permanente. Es así como debe ser ahora. Cada momento aparecen profesiones y carreras nuevas, producto de la revolución tecnológica de la información y el conocimiento. En la transición, debe haber expertos en RRHH que puedan gestionar tales cambios y promuevan la adaptación y el bienestar

Nota2: la foto es mi dibujo, mi dedo y mi lápiz. Dibujar es fuente increíble de emociones positivas.

viernes, febrero 01, 2013

Trabajo, Carrera y Vocación


Si uno pudiera escribir en la descripción del cargo en una empresa, un poco mas allá de lo que hacen las personas, quizá escribiríamos: “contribuyo en hacer feliz a mis compañeros”, “aporto mi grano de arena en comunicarme mejor”, “facilito procesos para que todos mis compañeros ganen, y salgamos todos ganando”, “deseo ver prosperar a mi gente”. Y debe ser como parte de nuestra costumbre cuando supervisamos a otros, además de saber si están casados, si tienen hijos o si tienen casa propia, el preguntarles que labor desempeñan.

Y es que en esa descripción del cargo de un recién graduado, que aún no sabe cómo se va a desempeñar en vida profesional, deba aparecer, como responsabilidad de quien lo supervisa, el de “ser esponja” al adquirir todos y cada uno de los conocimientos que se le presenten, y que pueda poseer. Cuando yo estaba recién graduado, me enviaron a estar dentro de una obra de construcción. Era un edificio muy grande, muy alto y muy importante en el perfil urbano de la ciudad. Para una persona ávida de aprendizajes, una obra en construcción, es por así decirlo, un “lugar perfecto”. Un poco esponja, con mucho tiempo y con muchas ganas de aprender, uno se involucra en el trabajo, tanto, hasta perder la noción del tiempo, trabajando muchas horas que las estipuladas. Esa es la época en que nada importa, solo aprender.(y ganar)

Y es así como en el desarrollo profesional de cada quien, se vayan diferenciando todos aquellos que son felices con lo que hacen, quizá producto del placer que se siente en ejecutarlo, y aquellos que no lo son, y trabajan por compromiso o por necesidad. Martín Seligman, en su libro, “La Auténtica Felicidad”, (Seligman, 2011), hace la distinción o mención  de que la “orientación laboral” se presenta bajo tres tipos: los trabajos, las carreras y las vocaciones.

El trabajo se representa a quienes solo trabajan por ganarse el sustento, contraen responsabilidades y las cumplen dos veces al mes. El trabajo visto como sustento, se comprende cuando el trabajador abandona un trabajo, cuando el pago no compensa la situación familiar o personal o cuando le es ofrecido un nuevo trabajo en otra empresa.
La Carrera ocurre, cuando en una empresa medianamente responsable, el departamento de RRHH, le desarrolla un plan de desarrollo profesional en concordancia con su cargo, su futuro, sus posibilidades de ascenso, dada su eficiencia y eficacia y su buen desempeño. Muchas empresas, “construyen planes de carrera” para protegerse de los cambios que vienen por vía de la globalización o la revolución industrial o los cambios en los mercados de productos o servicios. No quiero decir que las empresas no lo hagan por responsabilidad social, sino por ganar-ganar donde el aprendizaje queda en la cadena de valor de la compañía y sus ulteriores compromisos e intereses. Se representa esto también, como el crecimiento personal-profesional por medio de la “meritocracia”.

Por último tenemos a la vocación, que Seligman nombraría como “el compromiso apasionado con el trabajo, por el mismo” (Seligman, 2011).  Las vocaciones se entienden entonces, como aquel trabajo donde el sujeto que realiza la labor puede trascender en su vida social y personal. El trabajo es totalmente satisfactorio y a diferencia del trabajo, totalmente independiente de la remuneración. Seligman también menciona que estudios recientes han analizado que en ocasiones las vocaciones se pueden transformar en trabajos y que los trabajos a veces se transforman en vocaciones. Ejemplo de esto puede ser el arquitecto, que siendo hábil con el manejo del espacio, coloque el dinero y los beneficios materiales de primer lugar, mientras que la secretaria del arquitecto, piensa que su trabajo contribuye con la creación de una mejor ciudad y un mejor lugar para vivir.

Esta categorización, sin embargo, no ocurre solo cuando nos incorporamos al mercado de trabajo, sino que debería ir evolucionando según se vaya transformando la visión del mundo, en cada quien. Es normal que los jóvenes sean más materialistas que los adultos que ya piensan en el retiro o en su salud; los jóvenes se sienten inmortales. Es normal que los jóvenes piensen en aprender para transformar la experiencia en crecimiento, mientras que debería ser normal que la gente adulta piense mas en enseñar lo que sabe. Es normal que los jóvenes estudien en sus procesos iniciales, mientras que es normal que los mayores sean docentes o instructores. Es normal que la gente sana piense en lo material; mientras que los “sobrevivientes” piensen más en la trascendencia. Poder llegar a edad adulta, también es sobrevivir.

Por lo tanto, parecería ser que la evolución de la “orientación laboral” estaría más ligada a la edad y a la experiencia. Los jóvenes entonces tenderán a tener trabajos, cuya contra-prestación sea aprendizajes, beneficios materiales o la oportunidad de ascender para llegar a tener una “carrera”. Teniendo la carrera, y habiendo cumplido con la protección a la familia y a los hijos, es normal también, que pensemos en la forma de trascender espiritualmente. Porque las fortalezas humanas para trascender   son, el disfrute de la belleza, la gratitud, la esperanza, la espiritualidad, el perdón, el sentido del humor, y el entusiasmo.(Seligman, 2011, pag. 238). ¿Con cuántas fortalezas cuentas amigo lector? ¿Trabajas o vives de tu vocación?

Los hacedores de empresas, se preguntarán si pueden tener un trabajo que sea una vocación? Seguro, ya lo hemos dicho. Cada quien verá en su corazón y se preguntará si lo hace para trascender o para tener más beneficios materiales. Depende cual coloque primero. No está mal, que se tengan muchos beneficios cuando logramos beneficios colectivos mayores. El materialismo “per se” no está bien. Nada queda al final de la carrera, nada material se va con nosotros. Solo lo que hicimos, solo lo que dejamos, lo que trasciende y nos hace más humanos.


Fuente:
Seligman, Martín, (2011) La auténtica felicidad. Barcelona: Editorial Zeta.