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domingo, julio 30, 2017

El aburrimiento en el trabajo

Aburrimiento
nombre masculino
1.    1.
Sensación de fastidio provocada por la falta de diversión o de interés por algo.
"no te quedes ahí parado, haz algo para vencer el aburrimiento; don Ricardo había tenido una novia, hasta hace poco tiempo, a la que dejó por cansancio y por aburrimiento"
sinónimos:
tedio
2.    2.
Cosa o persona aburridas.
"es un aburrimiento tener que esperar tanto rato; ¡qué aburrimiento de película!" Fuente: google.co.ve

Yo no tengo la distinción de la palabra “aburrimiento”. Nunca he estado aburrido, quizá sea por alguna de las fortalezas de carácter que menciona la psicología positiva del Dr. Seligman, como son la creatividad, la curiosidad, la diversión, el interés y el aprecio a la naturaleza. De niño creaba mundos para mí y para mis sobrinos más pequeños, viajando en máquinas del tiempo y viviendo las más increíbles aventuras. Para ello, solo se requería un armario o closet, unas sábanas, algunos cajones de cartón y marcadores de colores. Algunos de ellos, aun hoy lo recuerdan. Y han pasado más de 40 años. Muchos piensan que el aburrimiento es cosa de niños, pero no es así.

Cuando se es coach, y en una sesión con un asistido, pueda que se trate del aburrimiento en el trabajo, como tema central. El coach sin esas “distinciones” (saber lo que es o al menos estar de acuerdo en lo que es junto con el otro), deberá decidir si lo que se requiere es adquirir competencias para ser proactivo en el trabajo, o por otro lado, decidir si se requiere una mirada más interna y personal, hacia las razones por las que no se puede conectar con su trabajo, quizá fundado ahora si, en un aburrimiento así mismo, fundado en los juegos de la infancia o de la juventud. El coach pudiera pensar que el aburrimiento sea una condición consecuente y observable en todos los dominios de su vida, (trabajo, familia, pareja, amor, etc), y en todas las etapas vividas en su vida hasta ahora. Es una decisión conjunta entre el coach y el asistido.

También se pudiera desarrollar una “mirada” desde la “Indagación apreciativa” de Cooperrider, donde el coach indaga en su historia momentos anteriores vividos en situaciones similares e indagar como salió de la situación y con qué fortalezas. Entonces se indaga si se usan actualmente esas fortalezas y cómo haría para usarlas y salir airoso. Esta mirada apreciativa se funda en un mundo de posibilidades y que también trabaja con la estructura misma del ser y con la mirada de lo posible. Leonardo Wolk, en su maravilloso trabajo, “el arte de soplar las brazas” construye con una metáfora, el proceso del que hablo. Dice que cuando niños tenemos un “fuego” interior que con los años se va apagando. El coach lo ve, y siendo fuego, lo trata de avivar junto con el asistido. Volver al arder, se trata de descubrir las fortalezas, crecer y seguir fortalecido. Son maravillosos procesos que acompaña un coach, a sus asistidos.

El aburrimiento según Google es, la “sensación de fastidio provocada por la falta de diversión o de interés por algo.”  De esta expresión podemos deducir algunas cosas; el fastidio es un juicio que nos formamos, basado en algunas afirmaciones incorrectas que tenemos. Es un juicio al fin y como juicio, puede ser desfundado, cambiado o desvalorado. También podemos apreciar los juicios si nos ayudan a avanzar o si los consideramos adecuados en nuestra vida. Los juicios son importantes ya que nos constituyen como personas y forman parte de nuestro ser. Es a través de los juicios que emitimos o que emiten los asistidos, que podemos detectar la estructura de coherencia con la que actuamos. Los juicios se encuentran en el ser; detrás de una acción existen juicios que constituyen a las personas.

El otro aspecto de la expresión, son las fortalezas de carácter ausentes que generan el juicio: “falta de diversión y el interés”. Según la psicología positiva son rasgos de la personalidad desde nuestras fortalezas que nos permitiría no estar aburridos. Ya lo decía al inicio cuando les contaba que no tenía la distinción del aburrimiento.

El Psicólogo Jonathan García en su ensayo “Síndrome Boreout: aburrimiento en el trabajo” nos muestra que el aburrimiento en el trabajo es un extremo de un continuo donde la otra punta se encuentra el “burnout”, es decir, la gente que se “quema” por mucha presión o estrés. En el medio, debemos estar la gente de a pié, los que cumplimos con el trabajo, los motivados, los proactivos, los creadores. La gente “quemada” pudiera estar sobre motivada y aceptar mayores retos para los que está preparado. Pero el “burnout” es otra historia; hoy conversamos de los aburridos. Solo quería mostrar que a veces debemos ver la película completa y entender los extremos. La gente aburrida en el trabajo, dijimos entonces, es aquella que carece de diversión y de interés.

¿Cómo podemos desarrollar estas emociones de diversión y fortalezas del interés?

Muchos podrán decir que no se puede. La verdad es que depende de lo que queramos lograr. En mi caso personalísimo, tenía según el resultado del test VIA al humor como fortaleza de caracter en la posición 22 de 24 posiciones. Necesitaba para lo que estoy haciendo, desarrollar tal fortaleza para poder estar conectado con lo que pasa, con lo que dice el otro y además con la creatividad, la originalidad y el aprecio a la belleza, que me son propias. Luego de trabajar en forma “deliberada y constante” en este tema, logré ubicar la fortaleza del humor en el puesto 12. A partir de allí, desarrollé competencias en “stand up comedy” y “Clown” (payaso). Hoy tengo una mirada especial acerca del humor y según el test VIA, la uso en la sexta posición.

¿Con la diversión y el interés es igual?

Tomemos de las dos, a la emoción de la diversión. Un coach analizaría si no se divierte nunca en ningún ámbito de su vida; de allí la vía es otra. Si solo ocurre en el trabajo, quiere decir que tenemos la fortaleza que la produce, por lo que deberíamos ver la razón por la que no alcanzamos la diversión, haciendo lo que nos gusta. ¿O es que no nos gusta?. En el artículo del Psicólogo García se exploran las causas y la consecuencia del “boreout”. Yo quiero tratar brevemente sobre lo que si podemos hacer las personas para superarlo. Recordemos que el aburrimiento es un juicio que está asociado a afirmaciones, declaraciones y emociones. Las preguntas que me debería hacer son:

¿En qué se diferencia de mi, lo que estoy haciendo?
¿Qué sensaciones me produce lo que hago?, ¿Cómo pudiera ser distinto?
¿Qué personas de mi trabajo me hacen sentir bien? O por el contrario, ¿Cuáles me hacen sentir mal?
¿En qué labores me siento pleno?, ¿De lo que hago, todo me aburre o hay cosas que no?
¿Si hay cosas que no me aburren, a que factores se debe?, ¿Con qué cosas me conecta lo que si hago a gusto?
¿Puedo rescatar algo de lo que hago bien, y usarlo en lo que no me gusta?
¿Será posible que lo que me aburre se pueda convertir en un reto para mí y sentirme motivado?
¿Me divierto con la gente con la que trabajo?
¿Me ven como una persona divertida?
¿Qué cosas he realizado últimamente para divertirme?. ¿He ido al cine, he jugado, trotado, he estado en reuniones o festejos?
¿A qué me comprometo para divertirme más, al menos en mi vida personal?

En cuanto a la fortaleza del interés, podemos decir que se desarrolla en acciones deliberadas y permanentes, indagando y por sobre todo, observando. Desarrollar el poder del observar y del escuchar a otros, nos permite seguramente desarrollar el llegar a interesarse por las cosas, por los trabajos, las acciones o la vida en general.

Convivir con el juicio del aburrimiento quizá llegue a ser una decisión personal. Como es una decisión, podemos decidir otras cosas. Quizá contestar las preguntas anteriores en todo o en parte, ayude. Quizá nos falte la pregunta “maestra”, aquella que abre las puertas de la claridad. Estar consciente de lo que nos limita o al menos de lo que sentimos, puede hacer la diferencia para alcanzar cambios en las acciones y así, obtener resultados diferentes. Obteniendo otros resultados, iremos avanzando en la propia construcción de ser una persona diferente, más acorde con lo que internamente, quisiéramos llegar a ser. Es posible, sin dudas.

Referencias:
·         Cooperrider y Subirana. (2017). Indagación apreciativa. Referencia en Wikipedia. Dispopnible en, https://es.wikipedia.org/wiki/Indagaci%C3%B3n_apreciativa
·         García,Jonathan, (2017). “Síndrome Boreout: el aburrimiento en el trabajo”. Disponible en,  https://psicologiaymente.net/organizaciones/boreout-aburrimiento-trabajo#!  Recuperado en julio 2017
·         VIA, Test. (2017)  “Valus in Action”. Psicología Positiva . Disponible en, https://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/es/testcenter

·         Wolk, Leonardo.(2007),  “El arte de soplar las brazas”  Buenos Aires: Gran Aldea Editores. Disponible en, http://escuelainternacionaldecoaching.com/downloads/MATERIAL/Coaching%20-%20El%20Arte%20de%20Soplar%20Brasas.pdf  Recuperado en Julio 2017

FFoto. Es propia, la tome en julio 2017. Se trata de lo que uno ve en las cosas a las 5 de la tarde cuando cae el sol. Quizá el solo observar la realidad nos haga desarrollar el interés, siendo divertido. Así al caminar, nunca estaremos aburridos.

viernes, febrero 01, 2013

Trabajo, Carrera y Vocación


Si uno pudiera escribir en la descripción del cargo en una empresa, un poco mas allá de lo que hacen las personas, quizá escribiríamos: “contribuyo en hacer feliz a mis compañeros”, “aporto mi grano de arena en comunicarme mejor”, “facilito procesos para que todos mis compañeros ganen, y salgamos todos ganando”, “deseo ver prosperar a mi gente”. Y debe ser como parte de nuestra costumbre cuando supervisamos a otros, además de saber si están casados, si tienen hijos o si tienen casa propia, el preguntarles que labor desempeñan.

Y es que en esa descripción del cargo de un recién graduado, que aún no sabe cómo se va a desempeñar en vida profesional, deba aparecer, como responsabilidad de quien lo supervisa, el de “ser esponja” al adquirir todos y cada uno de los conocimientos que se le presenten, y que pueda poseer. Cuando yo estaba recién graduado, me enviaron a estar dentro de una obra de construcción. Era un edificio muy grande, muy alto y muy importante en el perfil urbano de la ciudad. Para una persona ávida de aprendizajes, una obra en construcción, es por así decirlo, un “lugar perfecto”. Un poco esponja, con mucho tiempo y con muchas ganas de aprender, uno se involucra en el trabajo, tanto, hasta perder la noción del tiempo, trabajando muchas horas que las estipuladas. Esa es la época en que nada importa, solo aprender.(y ganar)

Y es así como en el desarrollo profesional de cada quien, se vayan diferenciando todos aquellos que son felices con lo que hacen, quizá producto del placer que se siente en ejecutarlo, y aquellos que no lo son, y trabajan por compromiso o por necesidad. Martín Seligman, en su libro, “La Auténtica Felicidad”, (Seligman, 2011), hace la distinción o mención  de que la “orientación laboral” se presenta bajo tres tipos: los trabajos, las carreras y las vocaciones.

El trabajo se representa a quienes solo trabajan por ganarse el sustento, contraen responsabilidades y las cumplen dos veces al mes. El trabajo visto como sustento, se comprende cuando el trabajador abandona un trabajo, cuando el pago no compensa la situación familiar o personal o cuando le es ofrecido un nuevo trabajo en otra empresa.
La Carrera ocurre, cuando en una empresa medianamente responsable, el departamento de RRHH, le desarrolla un plan de desarrollo profesional en concordancia con su cargo, su futuro, sus posibilidades de ascenso, dada su eficiencia y eficacia y su buen desempeño. Muchas empresas, “construyen planes de carrera” para protegerse de los cambios que vienen por vía de la globalización o la revolución industrial o los cambios en los mercados de productos o servicios. No quiero decir que las empresas no lo hagan por responsabilidad social, sino por ganar-ganar donde el aprendizaje queda en la cadena de valor de la compañía y sus ulteriores compromisos e intereses. Se representa esto también, como el crecimiento personal-profesional por medio de la “meritocracia”.

Por último tenemos a la vocación, que Seligman nombraría como “el compromiso apasionado con el trabajo, por el mismo” (Seligman, 2011).  Las vocaciones se entienden entonces, como aquel trabajo donde el sujeto que realiza la labor puede trascender en su vida social y personal. El trabajo es totalmente satisfactorio y a diferencia del trabajo, totalmente independiente de la remuneración. Seligman también menciona que estudios recientes han analizado que en ocasiones las vocaciones se pueden transformar en trabajos y que los trabajos a veces se transforman en vocaciones. Ejemplo de esto puede ser el arquitecto, que siendo hábil con el manejo del espacio, coloque el dinero y los beneficios materiales de primer lugar, mientras que la secretaria del arquitecto, piensa que su trabajo contribuye con la creación de una mejor ciudad y un mejor lugar para vivir.

Esta categorización, sin embargo, no ocurre solo cuando nos incorporamos al mercado de trabajo, sino que debería ir evolucionando según se vaya transformando la visión del mundo, en cada quien. Es normal que los jóvenes sean más materialistas que los adultos que ya piensan en el retiro o en su salud; los jóvenes se sienten inmortales. Es normal que los jóvenes piensen en aprender para transformar la experiencia en crecimiento, mientras que debería ser normal que la gente adulta piense mas en enseñar lo que sabe. Es normal que los jóvenes estudien en sus procesos iniciales, mientras que es normal que los mayores sean docentes o instructores. Es normal que la gente sana piense en lo material; mientras que los “sobrevivientes” piensen más en la trascendencia. Poder llegar a edad adulta, también es sobrevivir.

Por lo tanto, parecería ser que la evolución de la “orientación laboral” estaría más ligada a la edad y a la experiencia. Los jóvenes entonces tenderán a tener trabajos, cuya contra-prestación sea aprendizajes, beneficios materiales o la oportunidad de ascender para llegar a tener una “carrera”. Teniendo la carrera, y habiendo cumplido con la protección a la familia y a los hijos, es normal también, que pensemos en la forma de trascender espiritualmente. Porque las fortalezas humanas para trascender   son, el disfrute de la belleza, la gratitud, la esperanza, la espiritualidad, el perdón, el sentido del humor, y el entusiasmo.(Seligman, 2011, pag. 238). ¿Con cuántas fortalezas cuentas amigo lector? ¿Trabajas o vives de tu vocación?

Los hacedores de empresas, se preguntarán si pueden tener un trabajo que sea una vocación? Seguro, ya lo hemos dicho. Cada quien verá en su corazón y se preguntará si lo hace para trascender o para tener más beneficios materiales. Depende cual coloque primero. No está mal, que se tengan muchos beneficios cuando logramos beneficios colectivos mayores. El materialismo “per se” no está bien. Nada queda al final de la carrera, nada material se va con nosotros. Solo lo que hicimos, solo lo que dejamos, lo que trasciende y nos hace más humanos.


Fuente:
Seligman, Martín, (2011) La auténtica felicidad. Barcelona: Editorial Zeta.