Esta semana, marzo 2009, apareció en el periódico, que la web, está cumpliendo ya sus 20 años de existencia. La verdad es que parece que es mucho más, pues luego de su aparición con Arpanet, las cosas han ido mucho más rápido a veces, que la capacidad que tenemos de asimilar la tecnología.
Ya lo había dicho Peter Drucker hace más de cincuenta años, que el trabajador ahora debía desarrollar competencias hacia el conocimiento y el manejo de la información. Luego Castells, brillante investigador catalán, habló de la Galaxia Internet, la sociedad virtual y los mundos paralelos, en consecuencia. Quizá antes, Toffler con su “Tercera ola” hablaba de la tercera revolución; la primera, la agrícola; la segunda, la del caballo de hierro en la era industrial, y la tercera con la revolución tecnológica (y la aparición de la red de redes.)
En estos veinte años hemos visto la transformación gradual de la web 1.0 hacia la web 2.0. Al inicio, todo era lineal, sin interacción. Nos conformábamos con la magia del buscador y poder encontrar lo que estábamos buscando. Una base de datos.
Años más tarde con la web 2.0, cambió la historia y comenzamos a postear, a intercambiar datos, enviar y recibir información, hasta la evolución violenta de las redes sociales, los wikis, los blogs, el msn, etc. Toda una suerte de tecnología de información y comunicación aplicada al desarrollo de redes e intercambio de información. La democratización de la información y el hipertexto.
En la medida que la tecnología ha avanzado, así han avanzado las restricciones, pues las empresas han pensado, (o así lo creen), que está nueva forma de comunicación reduce la productividad y la efectividad laboral.
Es así, como en estos años y por lo menos en mi país, que las organizaciones se han dedicado a establecer parámetros, horarios, tipos de búsqueda, etc, con el objeto de lograr que sus empleados permanezcan centrados en su trabajo y no en la búsqueda de información formal o informal.
Entonces están las dos caras de la moneda. Si se coloca internet libremente en la empresa, los empleados pierden tiempo y se distraen, si se restringe se centran en su trabajo. Por otro lado, si libero la red, las personas podrían comunicarse entre sí, quizá formar redes informales de comunicación que le haría ganar tiempo. Si la restrinjo, a lo mejor, se pierde información que hubiera podido ser transmitida virtualmente, para ser utilizada por otros, actuando como una suerte de “repositorio de información”.
Actualmente desarrollamos consultoría en una empresa que tiene restringida la web; solo se puede usar el correo, los bancos, algunos buscadores y páginas. También he estado haciendo un “benchmarking” informal, detectando que la mayoría de las empresas cercanas e importantes, piensan que tener acceso libre a la web, le hace perder tiempo al trabajador.
Le he aconsejado al CEO que abramos un debate con la alta gerencia para tratar de deducir cual es el papel de la web dentro de las organizaciones en tiempos de la 2.0. ¿Se pierde más de lo que se gana? ¿Cómo se mide si gano o pierdo? ¿Nos estamos alejando de la realidad virtual, debido a un paradigma, que tarde o temprano se va a desenmascarar?
Acudo a ustedes gentiles seguidores y lectores, porque honestamente no tengo una respuesta para soportar la apertura hacia la 2.0, aunque soy creyente, seguidor y bloguero de corazón y convicción. Les pido que me ayuden a dilucidar el dilema y me den argumentos para soportar la posición adecuada. Mucho me gustaría que esto se transforme en un debate de los blogueros que estamos conectados.
Por último, y con la aparición de los mensajes de textos de los teléfonos, con el ePhone o el blackberry, ¿no se está haciendo lo mismo que con el temido Messenger? ¿Es que acaso vamos a prohibir los teléfonos personales también, o se debe abrir el paradigma a la nueva era de la comunicación?
Ayuda por favor…
(Imagen tomada gentilmente de la página de Senior Manager)