martes, julio 26, 2011

Cambio y liderazgo

Una vez estando en una reunión en la universidad y hablando de implantar Gestión de Conocimiento como estrategia, un profesor de nombre Carlos dijo, que los cambios no deben ser impuestos sino que deben hacerse en forma gradual para que tengan efectos perduraderos en el tiempo.
Un tsunami u ola que arrasa la costa, hace cambio de forma inmediata pero hace estragos en la infraestructura y en la vegetación; en cambio en los “esteros” venezolanos, las crecidas se suceden en forma gradual, y la flora y la fauna se van a adaptando a los cambios. En Venezuela al suroeste del Estado Guárico, los Esteros de Camaguán, son espacios para la conservación y la contemplación.

Los gerentes que piensan en implantar alguna metodología deben necesariamente actuar, no como una ola, sino más bien, como una crecida de un río del llano venezolano; poco a poco y con posibilidades de adaptarse, y actuar en consecuencia. Y es en parte porque cada cambio involucra en cierta forma a la cultura organizacional, bastión de las personas, grupos y comunidades, que les permite reaccionar de tal o cual modo, ante un estímulo. Mucho más si el estímulo propone esfuerzos y cambios a las rutinas establecidas. Es por eso que en la gestión de cambios, se diga que la principal virtud, es la constancia y la paciencia. Es normal que la alta gerencia, encargada de dirigir los cambios, se sienta decepcionada en alguna parte del proceso por no ver los cambios solicitados.

Y los cambios, no es la compra de un nuevo sistema digital de gestión; a esos no le hacen caso; los cambios ocurren desde la visión interna, desde la forma de comunicarse y ejecutar las tareas.
Un líder que pretenda liderar un proceso de cambio, debe comprender que las “crecidas de inundaciones” son mejores que los “Tsunamis”, pues conllevan el trabajo de todos, mucho mejor aún, si lo llegasen a hacer por convicción y por la aceptación de una nueva visión compartida. Los gerentes que gestionan los cambios, deben así mismo, llegar a ser líderes auténticos; no aquellos que se imponen, sino aquellos que transmiten confianza, tranquilidad y buenas energías. El liderazgo no se impone nunca, se gana con esfuerzo, con entrega, con conocimiento, y por sobre todo en la solidaridad.

El liderazgo depende también de la forma de ver la vida, un poco de la experiencia acumulada y en función de una efectiva comunicación. El líder debe saber escuchar para ser escuchado; debe saber compartir para recibir, debe unir; nunca separar, debe conciliar, no separar.
El liderazgo en procesos de cambio se logra a través de la transmisión del entusiasmo necesario, del discurso retador, de la palabra amable y oportuna, del trato respetuoso, del entendimiento de la diversidad, de la comprensión de los cambios. El líder en la gestión de cambio, debe, en primera instancia, desarrollar su humildad interna, para crecer en la gestión. Debe en resumen, ser tan humilde, que permita que los cambios comiencen por ellos mismos.
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Nota: La foto la tomé yo con mi teléfono inteligente. Es una "siamesa" un tubo doble donde se conectan los bomberos a la hora de un incendio. Está dentro de un hueco o nicho. Debajo del tubo, ha nacido un helecho que quizá se alimente del poco goteo de la tubería. Media adverso, pero vida en crecimiento, usando las ventajas del entorno para crecer.

2 comentarios:

cumClavis dijo...

Me gusta la analogía con los tsunamis y los esteros. El cambio planteado no como una operación a corazón abierto sino como una sesión de fisioterapia donde se persiguen pacientemente objetivos humildes, progresivos y sólidos es la clave en los modelos de gestión actuales.

También comparto totalmente el apunte sobre el tipo de liderazgo que se requiere y que de que una muestra de estar en posesión de la palabra es poder cederla a los demás. En los procesos de cambio creo que el liderazgo que se requiere es aquel capaz de minimizar la incertidumbre sobre los detalles del nuevo escenario al que se encamina la organización, y es necesario que, para ello, provoque y aproveche, desde el primer momento, todas las oportunidades que surjan para desarrollar mecanismos que permitan a las personas participar en el diseño de aquellos fragmentos del futuro que les afecten directamente.

Gracias por el post Alberto.

Facility manager dijo...

Hol@ M@nel:
Me ha encantado la frase:
" una sesión de fisioterapia donde se persiguen pacientemente objetivos humildes, progresivos y sólidos es la clave en los modelos de gestión actuales."
Creo que es un poco de la visión artesana aplicada a los ámbitos que nos toca participar. También, luchar contra la sensación de inmediatez que hace que no logrmos objetivos profundos, sino superficiales.

Gracias por tu visita, como siempre amigo,
Alberto