Las comunidades de práctica en el mundo real y las comunidades virtuales de aprendizaje basadas en las herramientas web de internet, son sin duda los más importantes procesos en la conversión y la transferencia del conocimiento entre las personas de una organización.Algunos autores como Wenger , o Jhon S Brown han estudiando este fenómeno, que suele ocurrir en las empresas de manera espontánea, surgida ocasionalmente de la necesidad de trabajar en forma conjunta en la solución de problemas comunes. Es la visión del trabajo compartido, que hace que muchos cerebros lleguen a pensar como uno, llegando a producir contenidos, prácticas y saberes superiores a los que se utilizaron como punto de partida.
Como ya hemos dicho en posts anteriores, el conocimiento reside en las prácticas y en los cerebros, y tambien en las normas, leyes, especificaciones y procedimientos escritos. Así entonces se denominan el conocimiento tácito y el explícito. La preocupación de las empresas ha sido, por consiguiente, la consecución de un metodo que les permita escribir la forma en que “mejor sabemos hacer las cosas”, conocido como el “know how” o conocimiento tácito.
De los casos estudiados y analizados, se ha podido observar que se definen solos, acordando sus miembros, reuniones, frecuencia, lugar, entornos, y duración.Así Brown menciona la comunidad de práctica de una compañía de fotocopiadoras, que reunía a los técnicos para lograr ser más rápidos y eficientes y como transferencia de los maestros hacia los aprendices. Dicen que el “mouse” se inventó en una comunidad de práctica.
De los dos casos emblemáticos que conozco en mi país, de dos gigantes empresariales, la alta gerencia lo estructuró como una estrategia de negocios, anunciándolo con bombos y platillos, con campañas internas. Hoy, no existe en ningina de las dos, ni en ninguna de las otras que pude haber conocido o tenido contacto, porque se pudiese entender como “un trabajo más, adicional” a lo que ya hacemos, y no una organización libre, plural, auto organizada, expontánea. De las que si yo conozco, y que han sido exitosas, todas han sido libres. No hace mucho, y por el término de 10 años, coordiné una Comunidad de Práctica en una universidad de Caracas. Los pares se ubicaron, se pusieron de acuerdo, se normaron, se organizaron y así pudieron deliberar, trabajar, integrar, fusionar y hasta escribir tres libros colectivos. Un día la empresa, les puso pautas, tareas, asignaciones y lo colocó en los planes de trabajo de cada integrante. ¿Cómo evolucionó? Se extinguió.
Como dice mi amigo Wenger, en su libro Comunidades de Práctica, citado por Sanz,S (2003),:
”…diseñar una CP, si es que ello es posible, porque el propio Etienne parte de
la idea de que "el aprendizaje no se puede diseñar: sólo se puede facilitar o
frustrar".”
Las comunidades de práctica en el mundo real, si se auto organizan, la empresa solo podría ver lo que sucede, ayudar silenciosamente, validar, para convertirse en ente facilitador. Cualquier otra ingerencia sería de “frustración” y culminación de la iniciativa. Entiendo que en la visión de las empresas, esto pueda considerarse como un estado dentro del estado, como una rebelión organizacional. Pero superando los paradigmas que nos limitan, quizá basándonos en talleres teóricos de getión de Conocimiento, sus procesos e importancia, podamos cambiar alguna vez para bien.
Mientras tanto seguiremos haciendo lo de siempre y esperando los mismos resultados. Para ser innovador hay que romper paradigmas y prepararse para ello.
Como cita Sanz,(2003) a Wenger, las comunidades de práctica aparecen en tres dimensiones:
1. Que exista un compromiso mutuo
2. Que exista una empresa conjunta (con un fin determinado)
3. Que exista un repertorio compartido (Creación de recursos para compartir significados)
SANZ, Sandra (2003). Reseña del libro Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad de Etienne Wenger [reseña en línea]. UOC. [Fecha de consulta: 13/09/09].
En este complejo proceso, es que muchos analistas y estudiosos de la blogósfera han estado debatiendo, sobre todo, y en el entendido que las comunidades se crean solas, se auto proclaman, se controlan, así mismo escogen a sus miembros. Ya Amalio Rey en un excelente resumen en su post, trata sobre los temas que le son propios a las comunidades que recien se están formando.
En este proceso de discusión, se planteo la interrogante si las comunidades virtuales de aprendizaje debían ser abiertas o cerradas.
Me explico. Son abiertas, si creas un espacio de discusión y dejas que los miembros se auto proclamen y organicen para un trabajo o interés específico, o cerradas, como una especie de “claustro” donde algún lider escoge a los integrantes, los propone y los incluye. Desde la perspectiva que he tratado de modelar hasta ahora, pudiera ser riesgoso para el éxito del proyecto, pues suena a obligación, y ya hemos dicho que al mediar una comunidad, esta se extingue. Lo mas lógico, desde mi humilde perspectiva cuando se quiere hacer una comunidad virtual de aprendizaje, es hacerla primero abierta para todo el mundo, el tiempo, se encargará de decantarla. Luego al quedar los que son, se cierra para el trabajo intenso y colaborativo. Todo lo contrario de lo que han venido planteando, cerrar primero y abrir la comunidad después.
He visto que luego de un proyecto exitoso, bajo las herramientas de Seis Sigma, la comunidad de práctica creada solicita seguir reuniéndose, en el entendido, que no pesan las reuniones ni obligan, pues entienden que van a aportar y a ser parte de un valor agregado.
Comenzar una comunidad virtual de aprendizaje, limitando el ingreso, es un mal comienzo sin duda, sobre todo si hay personas en participar en forma desinteresada. Sobre todo si es una “Comunidad Artesana virtual de Aprendizaje”. (CAVA).
Alberto Lindner.
imagen tomada del blog de mi amigo Senior manager








