Promotor de la idea de que un Facility Manager es un profesional integral, que va mas allá del medio inmobiliario, para facilitar procesos en la gerencia general y en el mundo industrial, manufacturero y de producción. Me adhiero tambien a la definición de Consultor Artesano, que trabaja desde los parámetros y herramientas del cliente, y construye cambios o mejoras, a partir de los materiales que dispone la empresa.
jueves, octubre 08, 2020
domingo, mayo 17, 2020
el futuro que soñamos
Aprovecho uno de estos delirios febriles imaginarios que nos
da en un encierro involuntario, aquel que moja la ropa de sudor y nos hace
sentir que no dormimos, porque los sueños son como estar despiertos. A veces
los sueños nos dan miedo, pero no todos. En uno de esos episodios, resulta que
evoco a la Madre Tierra. (Debe ser porque mayo es el mes de las madres).
Pachamama traduce del quechua como la “madre tierra” y de
seguro que la sabiduría andina ancestral sabía de lo que estaba hablando. Los latinos
americanos no tenemos una palabra única y tenemos que construirla. Quizá por
eso es que ellos sabían cómo convivir. Nosotros lo hemos olvidado un poco.
-Hola, como está usted, pregunté
- ¡Muy bien gracias!
-¿Me puede decir su nombre?
-Me llamo Pachamama, dijo
-Le importaría si mantenemos una conversación, es un honor
conocerla, le dije mirando sus ojos verdes esperanza
-Claro querido hijo, es un gusto poder mantener una
conversación contigo. Usualmente dan por hecho que yo los protejo y los
escucho, pero la verdad es que los humanos tienen mucho poder y poca conciencia,
lo que podría afectarme gravemente
-Si el Dios es el padre, ¿por qué tú eres la madre? ¿Por qué
no es el padre tierra?
-Dios creó todo. Cuando creó al hombre y se dio cuenta que
necesitaba una pareja, creó a la mujer.
Ambos vivieron en un paraíso donde yo era co creadora. Se aburrieron de vivir
en la virtud, no tenían con que comparar, y entonces Dios, creó a la culebra.
Ella les mostró la distinción del pecado. Una forma inteligente de mostrarles
la diferencia de los opuestos. Los opuestos en realidad son complementarios…
-Sí, pero ¿por qué mujer?
- En realidad no es un tema de hombre y mujer sino de los
complementarios: lo masculino y lo femenino. Somos como una esponja en el mar;
contenemos el agua salada pero a la vez somos contenidos por la inmensidad del
océano. ¿No sientes que tienes una parte masculina y otra femenina, al igual
que las mujeres? ¿No sientes que tienes a Dios, viviendo contigo y además en
ese todo?
-Bueno si. A veces, cuando miro hacia adentro debo hacer
concesiones y comprender de qué estamos hechos. ¿Dónde mas podemos aprender de
los complementarios?
- Cuando el Creador estaba en lo propio, creo cuatro
elementos que nos constituyen y que habitan en todas las cosas. Lo masculino, es
el aire y el fuego; lo femenino, el agua y la tierra. El fuego necesita del
aire y la tierra necesita del agua. Agua y tierra procrean vida. El fuego y el
aire, la renueva.
-Está claro, somos aire, fuego, tierra y agua. Somos amor y somos olvido; somos pasión y
somos razón; somos soledad y somos compañía, somos perdón y somos rencor, somos
envidia y somos compasión. No somos opuestos, somos complementarios. Por eso
decimos que no solo sufrimos, sino que aprendemos. Me he dado cuenta que en
ocasiones he estado profundamente triste por una pérdida pero sucede algo que
me pone alegre; todo a la vez. No son extremos de algo; son complementarios…le
dije pero como diciéndomelo a mí mismo.
-Exacto. Todo depende de un equilibrio natural que se va
creando cada vez. Las moléculas humanas son ahora distintas, comparadas con las
que nacieron, sin embargo son el mismo ser. Son biológicamente distintos,
completamente, pero el alma y el espíritu se mantienen.
-Alma y espíritu ¿son complementarios?
-¿Tú qué crees? Piénsalo por un momento antes de
responderme
La fiebre subía y bajaba como un tobogán interminable. Ya
quería que llegara el alba pero estaba seducido por la conversación. El calor
me hizo despertar. Me cambié de ropa, tomé agua y me comí una galleta. Tierra,
agua, aire y fuego. En ese sueño despierto, es que nuevamente retomé la
conversación…entonces le dije,
-Sí, ¡Alma y espíritu son complementarios! y habitan en el
cuerpo que cambia, que no tiene las mismas moléculas con la que nacimos, entonces,
¿Eso explica que somos más que materia?
-Así es. Algunos escritores humanos han dicho con certeza
que cuando Dios creó al hombre, se dio cuenta que estaba incompleto. Entonces
le dio al alma. El alma se enamoró del cuerpo y tuvo que crear al espíritu. Ya
en su completitud aparente se dio cuenta que estaba incompleto y creó a la
mujer desde lo que éste era, con su alma y con su espíritu. Al tiempo, se dio
cuenta que viviendo en un paraíso estaban incompletos también y les dio el
conocimiento y la capacidad de reconocer los complementarios. Entonces sonrió.
Sabía que aun estaban incompletos, por lo que les dio la capacidad de crearse a
ellos mismos. El problema es que nacen sabiéndolo, pero lo olvidan durante toda
la vida. La génesis vive en nosotros y nosotros en ella, como la esponja. Solo
hay que decidir buscarla dentro
-Ya, el hombre incompleto y en su consciencia, avanzó y creó
todo tipo de cosas, olvidando crearse a sí mismo. Ahora veo que en la imposibilidad
de detenerse de crear cosas, así como Dios, se olvidó de su propia creación.
¿Te hemos hecho mucho daño, Pachamama?
-Gracias por llamarme por mi nombre. Ya veo que has
comprendido. Sí, he sufrido y sufro. Algunos daños son irreparables, hay
especies que no regresarán, y los humanos son más sensibles a los cambios y a
las enfermedades
- ¿Tu tuviste que ver con la pandemia?, pregunté
-En realidad, ustedes tuvieron que ver. Están haciendo uso
de las libertades que tienen y no han sabido fijar límites. El equilibrio del
que hablamos al principio ha sido roto. Los elementos tienen sus reglas cuando
todo ha sido trasgredido. Yo solo soy observadora, y sin juzgar, escucho, veo y
aprendo. También, como Naturaleza tengo la misma libertad que ustedes tienen,
pudiéndome crear a mí misma. Estamos restaurando el equilibrio.
-¿Lo vas a lograr?
-¿Te das cuenta que siempre me lo preguntas a mí, en
singular?
-Cierto. ¿Lo vamos a lograr?
-Los elementos se volverán a complementar y el equilibrio
será restituido. Del todo, depende que continúe la armonía y sigamos adelante.
-Pero, esta no es la primera pandemia que tiene la tierra en
cuanto a humanos. ¿Será que no aprendimos nada antes? ¿Por qué podríamos
aprender ahora?
-Antes era antes, ahora es ahora. Han evolucionado. Se
comunican mas, toda la tierra vive en tiempo real. La humanización ha comenzado,
a la par de la oportunidad de conocernos unos a otros, entre humanos, y todos
en conjunto con la naturaleza. Ya se cierra el agujero de la capa de ozono, ha
bajado la contaminación, se restituyen los bosques y las fuentes de agua dulce,
se terminan los cambios climáticos, ahora se asombran de lo que antes veían
pero que ahora observan.
-Mucha gente va a morir. Es doloroso el proceso
-¿Qué parto no lo es?
Tuve que guardar silencio un rato. No sé cuánto tiempo.
Quizá hasta el alba, donde me volví a dormir. El sueño sin embargo, continúa y
suele ser así en los delirios.
-Yo sé que estoy soñando y que eso son los sueños. No sé que
van a aprender los otros, yo puedo aprender de mí. Creo que en un mundo futuro,
aquel que puedo soñar contigo en este ahora, en este momento, veo a seres
humanos solidarios, compasivos, bondadosos, humildes y agradecidos.
¿No son
todas evidencias de la espiritualidad que mencionas? ¿Seremos más espirituales
o todo será como dice la canción un “poco de polvo en el viento”?
Cuando
despierte, quisiera habitar en ese nuevo ser con alma y espíritu para poder
acompañar a otros a que los busquen.
Con el alba, se fue la fiebre. Cuando realmente desperté,
ella no estaba ahí. Pero, me acordé de la esponja, y ya no tuve miedo.
Alberto
sábado, mayo 09, 2020
Almanidad
¿Espíritu joven?
Según los aprendizajes en psicología positiva, en el deseo de poder escribir sobre el “espíritu joven”, es que encontré que espiritualidad sea cuando,
"Me siento espiritual y creo en un sentido de propósito o significado en mi vida; y veo mi lugar en el gran esquema del universo y encuentro significado en la vida cotidiana". (VIA Institute)
A lo complicado de definir lo que sea “espíritu joven” se le agrega que para ser espiritual, se deba conocer el sentido de la vida y que consiga mi puesto en el esquema del universo. ¡Nada fácil!. Para poder escribir sobre este tema se hace necesario el poder entender que significa para mí y para otro, el espíritu, y de allí, lo espiritual o la espiritualidad. Según la psicología positiva y en la descripción anterior, se define que sea una fortaleza de carácter que compone nuestra personalidad. Son atributos pre existente en las personas que nos permiten actuar de manera determinada y alcanzar objetivos, acciones o metas. La definición completa sería,
“Las fortalezas del carácter son un conjunto de rasgos positivos presentes en el ser humano que ayudan a que las personas tengan vidas satisfactorias” (Via Institute)
Le agregamos a la construcción de significado, las nociones del ser, el ser humano y los rasgos positivos. Cuando uno indaga un poco más, resulta que más se complica, pues aparece la psique, o el alma, el espíritu, el cuerpo, el yo y el ser. Y eso sin adentrarnos mucho en las posturas de Freud y de Jung acerca del yo, el superyó y el ello.
Para salir de esta maraña confusa es que decidí pensar en tercera persona y colocar sobre la mesa algunas definiciones sobre el espíritu, que vienen desde lo judeo cristiano, lo hinduista, lo ontológico, lo místico y aun sobre mis propias creencias.
“Alberto es un individuo de mediana edad, profesional, estudioso, que ha decidido plantearse, a objeto de escribir un artículo, lo que significa lo espiritual o el espíritu mismo. Para ello, comenzó con lo que indican las sagradas escrituras judeo cristianas sobre el tema. El hombre está compuesto de tres elementos que son uno, así como la trinidad, el cuerpo, el alma y el espíritu.
Resulta que el hombre nace con el cuerpo siendo un ser espiritual por esencia. El espíritu es la esencia del hombre, un poco como la llama de la vida; difícil de conocer con palabras ya que es impersonal. El alma, sin embargo, que es el tercer elemento, si es personal a cada ser humano y posee la voluntad, la mente, y las emociones. Requiere ser revisado continuamente para desarrollarse y ser mejor. El espíritu, para el cristianismo al igual que muchas culturas antiguas, ven al espíritu a aquello que nace con el cuerpo y que solo se transforma cuando acoge lo que no puede comprender. Alberto entiende que no son partes sino comprensiones de la misma forma en una “unicidad”. La unicidad del ser.
Para los existencialistas y en la filosofía ontológica, se plantea al ser y su unicidad además al devenir del ser. Los seres humanos somos seres lingüísticos, dotados de inteligencia y memoria lo que nos permite aprender y trascender. Así es como la palabra con su poder transformacional, genera futuros y podemos realmente cambiar la constitución de lo que somos. Pero, con lo indicado antes, ¿Qué sería lo que puede cambiar?, ¿el cuerpo, el espíritu o el alma? Para los antiguos griegos, Alberto piensa que estaba claro. Psique significa alma, por lo que psicología sea el tratado o el conocimiento del alma. Sin embargo, se habla de lo espiritual, no de lo propio del alma, aunque en la unicidad, sea más o menos hablar de lo mismo.
A la pregunta anterior, Alberto piensa que lo que cambia o pueda cambiar, sea lo que nos es único: el alma. Contiene la voluntad, que aplica según las fortalezas que lo forjan y usa como parte de su personalidad. Con esto, con el manejo de la voluntad y con la mirada ontológica, el alma hace la parte de lo que necesita en los tiempos que le toca vivir y en sintonía con las circunstancias. Al final, en la unicidad del ser, es que este puede cambiar en el tiempo y cohabitar en su cuerpo que reacciona a las emociones por medio de los sentimientos y a los factores externos a través de lo corporal.
Según los planteamientos del Gurú indio Sri Sri Raví Shankar, la existencia del ser humano tiene siete capas, algo como la piel de la cebolla. La más externa es el cuerpo, donde todo habita y todo pasa. Luego la segunda, es la respiración, sin la cual no hay vida. Estas dos constituyen el nivel corporal básico. El tercer nivel es la mente que codifica y co relaciona, luego el intelecto, lo propio del humano. La quinta es la memoria, la capacidad de recordar y que con el uso del intelecto, pueda reflexionar sobre lo que nos pasa, y aprender de forma consciente. La sexta es el ego, forjado en la infancia para protegernos de los agentes externos y que pudiera seguir protegiéndonos mucho mas allá desde donde podemos hacernos cargo. Por último, la séptima, es el ser. Estas dos últimas capas representan los niveles espirituales de la existencia.
Alberto sabe por Jung que para trascender y conocer al ser, el hombre debe hacerse cargo de su capacidad de protección y del manejo de sus emociones. Entonces debe atravesar al ego. Jung lo llamaba “el regreso a casa”. Un poco ahora, Alberto entiende que es como conocer su esencia, aquello que los investigadores a través de la historia, han tratado de definir. No es parafraseable, parece, por lo que no se puede definir. Es por eso, que en la incapacidad de intelectualizar este concepto, lo hayan llamado inconsciente. El regreso a casa no es más que romper barreras para atravesar al ego, y poder llegar a la esencia. Aquella que una vez pudimos ver en la ocasión de estar en el umbral de la muerte.
Dice Sven Doehner un psicólogo transpersonal mexicano, que en el caso del ego, algo debe morir para que algo nazca. Atravesar el ego es eso, es el propio desapego. Es como arrancar una pieza de belcro unida a otra pieza. Corremos el riesgo de lo desconocido, pero el premio siempre será el poder conocer al ser.
¿Qué es un espíritu joven?. Alberto no lo sabe. El espíritu está dado. Sin embargo sabe que nos movemos, que `podemos cambiar. En ese movimiento de desapego profundo de las creencias más íntimas, es que puede construir nuevas. En la acción y el movimiento abraza a su alma, a ese niño pequeño de su ser, que quiere ser libre. Con su alma y con su cuerpo, quizá llegue a la unicidad del ser: a su espíritu.
Yo digo ahora, “soy un alma joven”. ¿Espiritualidad o almanidad?"
Nota: Ayer en una charla, la Psc. Victoria Tirro, se hizo mención a un escrito de Thomas Mann acerca del cuerpo, el alma... y el espíritu. Dice algo como que luego de la creación el cuerpo estaba incompleto así que se le envió al alma, pero el alma se enamoró del cuerpo. Entonces se tuvo que crear el espíritu para controlarlos.
Para ella, el espíritu es la conciencia, la noción de los opuestos, el sabio. El alma entonces, con las pasiones y sentimientos. Ella dice que el inicio, el hálito, está en el alma. Seguimos leyendo...
Nos es un tema fácil. Hay que leer mucho. Y solo leer sino escuchar hacia adentro. Nosotros estamos contenidos pero contenemos tambié. Pienso que la respuesta la tenemos. Si no tuviéramos las distinciones lingüísticas, ¿cómo podríamos nombrarlas? No pretendo dar cátedra en esto. Solo escribo para compartir lo que voy siendo a lo largo de este nuevo camino de tres...
La foto es mía. Me inspira a la reflexión. Son orquídeas venezolanas
miércoles, abril 22, 2020
15 años sin parar del blog FacilityManager
“El tiempo el
implacable, el qué pasó”
Por los años de 1974, me estaba
graduando de bachiller. Veníamos de unos años desgarrados y violentos, producto
en parte del mayo Francés del 68 que a Venezuela llegó por los 70. En esos
tiempos solíamos escuchar a la nueva trova Cubana, cantando letras que hoy en
día, sabemos que no entendimos mucho. Sin embargo, Pablo Milanés, le puso
música a los versos de José Martí.
De ellos, “el tiempo el implacable, el que
pasó” ha quedado por años en nuestra memoria:
El tiempo, el implacable,
el que pasó,
siempre una huella triste
nos dejó,
qué violento cimiento se
forjó
llevaremos sus marcas
imborrables.
El
poeta nombra al tiempo de implacable, que tiene que ver con la rigurosidad con
la que algo se hace; en este caso con lo que pasa y deja. Más adelante en la
canción dice:
Cada paso anterior deja
una huella
que lejos de borrarse se
incorpora
a tu saco tan lleno de
recuerdos
que cuando menos se
imagina afloran.
Los
recuerdos son sin dudas los hijos de las vivencias, aquello que nos va quedando
luego de caminar. Bien cierto dice que cada uno de ellos se va acumulando a un
gran saco y desde allí somos lo que la suma de ellas vaya produciendo. El saco
lleno de recuerdos y de huellas es lo que somos y como dice el poeta, “cuando menos
se imagina, afloran”.
La vida es
una maravillosa suma de partes que luego de vividas podemos entenderlas como un
sistema, que es mucho más que todas ellas puestas unas al lado de las otras. El
saco es el sistema, luego de tanto vivir, lo que hacemos se incorpora y mueven
unas con otras y podemos entonces, en un sobresalto, poner mano a alguna de
ellas que aflore para salir fortalecido.
¿Será que la Resiliencia tiene que ver
con la experiencia?.
No comparto con el poeta que todo lo vivido nos deja huellas
tristes; al fin y al cabo son huellas y para más señas, son las nuestras. De lo
triste y lo alegre se aprende por igual y esas emociones nos constituyen como
las personas que reconocemos que somos, en nosotros mismos.
En el
ejercicio de este ensayo escribí en una hoja de papel la profesión que tengo y
quizá la profesión derivada. En el otro lado de la hoja puse como título: “Mis
Oficios” y fue entonces cuando me di cuenta del tamaño del saco que tengo y comenzando
a aflorar aquellas “marcas imborrables” que dejan las huellas con un paso firme
al andar.
Tengo 20
0ficios.
Y cada
oficio en cada momento, y no siendo el mejor, sino el mejor para mí en la
colección de vidas vividas que me han conectado con lo posible, con la
compasión, con la escucha activa y acompañar a los que menos pueden andar. Ayer
escuchaba que cuando uno hace algo por alguien, lo puede hacer desde la
obligación o lo puede hacer desde el amor. Yo escogí la segunda. Lo que pasa es
que es una fina línea que los separa y a veces, ni uno mismo es capaz de
encontrar la diferencia; pero muy profundo, al lado del corazón se encuentra
los propósitos. Alguien siempre te podrá
decir lo que ve, y uno en su “darse cuenta” validará o no la opinión del otro.
Lo que importa es lo que uno llega a ver y validar de su propio camino. (Los oficios sin duda, constituyen un Diario de Vida)
A los 12
años descubrí que era titiritero, yo mismo los construía. Los hacía de cartón o
de tela, de material reciclado o comprado. La fama de un niño entreteniendo a
niños, llegó a los colegios y se peleaban para que fuera a hacer el teatro.
Tenía una maleta mágica como la de Félix el gato, (mi ex Alter ego), donde
había de todo. Mi hermana y mi sobrina hicieron sus pasantías y trabajos
especiales con mis teatros de títeres. A los 18 descubrí la música por un piano
viejo que llegó por accidente a la casa en una mudanza de un familiar. A los 23
era organista. Luego cuatrista. Tiempo después el arco y la flecha. En la vida
profesional aprendí los oficios de herrero y albañil, pero nunca lo ejercí,
como casi todos los oficios.
Y así en el
tiempo, ceramista, pintor, repostero, bloguero, perito avaluador, profesor
universitario, constructor, locutor, repostero, comediante, payaso y ahora
fotógrafo.
Quizá
tendría más riqueza material si hubiera seguido la ruta de la hiper especialización
pero no sé si tan feliz, como siendo un poco de lo que me ha dado la vida a
través del tiempo. Es por eso, que uno sigue los pasos del ser que se va
siendo, como decía Arturo Uslar Pietri, y en ese andar es que uno puede darse
cuenta de lo que puede llegar a ser con solo desearlo, (y hacerse cargo); esa
es la magia del devenir, la magia de un mundo de emociones y experiencias
diversas que te conducen a percibirte como un ser pleno. Como dijo la Piaf, “no
me arrepiento de nada”.
Nota: Como dice el coach
@fernando.saenz.ford que cada quién en su búsqueda, excave ocho pozos de un
metro. Cuando el buscador se encuentra a si mismo, piensa que es mejor excavar un solo hueco de
ocho metros y se convierte en practicante. Ser practicante nos acerca al ser.
Yo creo que cada quién encontrará, según su camino, su momento.
Este blog
cumple 15 años. Ya no escribo como antes, quizá en la adaptación de nuevas
formas de comunicarse, más inmediatas. Tengo perfines en Instagram, Facebook,
Twitter. Hace años los blogueros discutíamos si era el fin de todo. Acá estoy,
15 años después de que me preguntara “¿y qué es un blog?”
Además
decidí celebrarlo en el día del libro, que además es el día de Saint Yordi,
quién, al matar al dragón para salvar a la princesa, vió brotar rosas rojas en vez de sangre.
Estamos en
cuarentena, el mundo entero vive una pandemia ocasionada por un virus llamado
Covid-19. Todo el mundo se está cuidando, quizá encerrado en sus casas y en
algunos casos, llorando a sus muertos. Me despido como dice otro coach llamado
Alejandro Pérez Bolaños, @apbinspiring, que algunos “somos peregrinos”. Algunos
peregrinos, somos buscadores; algunos buscadores nos convertimos en practicantes
en la búsqueda del ser. Alejandro dice, “buen camino…”
jueves, febrero 20, 2020
Emoalfabetización
Emoalfabetización
Alfabetizar
verbo transitivo
1. Enseñar a una persona, en especial un
adulto, a leer y escribir una lengua, normalmente la suya propia.
2. Ordenar cosas (documentos, libros,
fichas, etc.) siguiendo el orden de las letras en el alfabeto.
Emociones
Las emociones son reacciones
psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del
individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo
importante. Wikipedia
La “emoalfabetización” es una reflexión que viene tras analizar la
cantidad de emociones que enfrenta una persona en vida cotidiana. La película
“Inside Out” de Pixar nos mostró de forma magistral, las cinco emociones
básicas que son, la alegría, la tristeza, el desagrado, la rabia y el miedo.
Las emociones básicas derivan en una gran cantidad de emociones asociadas que
en algunos autores han llegado a describir a mas de 300. Con tal cantidad de
emociones, ¿será verdad que podemos reconocer a todas ellas, se requiere un
proceso de comprensión o simplemente poder establecer distinciones entre ellas?
En el caso de que no podamos distinguirlas, ¿no deberíamos hacernos
cargo de adquirir información sobre el
abanico emocional?
Pues si es si, quizá queramos
establecernos un proceso de alfabetización emocional (Emoalfabetización).
Se trata de re-conocer las emociones propias que sentimos y de más aun, poder
reconocer en otros, las mismas u otras emociones para que se pueda establecer
una conversación sin que medie la disparidad de conceptos o interpretaciones. (Vivimos
en mundos interpretativos)
Pablo Fernández de la Universidad de Málaga plantea en un estudio
titulado “La Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el
Modelo de Mayer y Salovey”, que el gran reto de las instituciones educativas
sea formar de igual manera, en el área académica y en el área emocional. Lo
plantea desde un trabajo de investigación de Mayer y Salovey. Fernández, además
distingue, basado en Mayer (1995), cuatro habilidades básicas a desarrollar en
la educación tradicional y que son:
·
“la habilidad
para percibir, valorar y expresar
emociones con exactitud, (reconocer en si y en otros tal o cual emoción)
·
la habilidad
para acceder y/o generar
sentimientos que faciliten el pensamiento; (Las emociones son reacciones con lo
externo, mientras que los sentimientos se forma a través de hacernos cargo de
las emociones)
·
la habilidad
para comprender emociones y el
conocimiento emocional, (esto es vital l hacernos preguntas acerca de lo que
sentimos), y
·
la habilidad
para regular las emociones
promoviendo un crecimiento emocional e intelectual” (MAYER & SALOVEY, 1997)
(Un poco de inteligencia emocional)
Estas habilidades aplican no solo en el ámbito
educativo sino que debería ser parte de una “escuela de padres”, donde padre e
hijos aprenden a utilizar y comprender del mismo modo, todo el “universo
emocional”, y en todos los matices que tiene el ser humano. Las habilidades,
por definición, son parte de las competencias que junto a los valores y las
actitudes, desarrollamos para el
trabajo, el estudio y la vida. Delors en el año 1996, en Francia y para la
Unesco, desarrolló un estudio llamado, “La educación encierra un tesoro” y
planteaba que las competencias para la vida eran cuatro, aprender a ser,
(Dominio y maestría personal junto a la gestión emocional), aprender a conocer,(lo
intelectual). aprender a hacer, (las
habilidades para lograr cosas en la acción) y aprender a convivir, (nada más y
nada menos que encontrar además, el sentido de vida que generalmente tiene que
ver con otros). El desarrollo del conocimiento en inteligencia emocional ha
permitido distinguir que esta sea por las características del cerebro humano,
en una profunda relación entre lo interpersonal y lo intrapersonal. Desde allí
y en el conocimiento de que “podemos hacernos cargo de los que sentimos” es que
plantea la necesidad de generar una educación fundada en valores, por una parte,
y en un conocimiento y gestión de las emociones, por la otra.
Rafael Bisquerra, (2011), plantea que el
contenido emocional sea visto como una galaxia, donde sus partes constitutivas
sean las cinco emociones primarias. De ellas y con todos sus matices se derivan
307 emociones distintas. Las clasifica de acuerdo a la percepción de lo que nos
produce y las denota como la “bipolaridad emocional” de lo negativo y lo
positivo, haciendo la salvedad, de aquellas que son neutras y que pueden ser
duales, mencionando a la sorpresa que
puede ser desencadenante de algo positivo o algo negativo, según sea el caso.
Explica que las emociones en valor no son ni positivas ni negativas, sino que
todas son necesarias; se catalogan según nos produce: placenteras o
displacenteras o negativas y positivas).
Aclara Bisquerra, que “hay
que dejar claro que todas las emociones son buenas. El problema está en lo que
hacemos con las emociones. Cómo las gestionamos determina los efectos que van a
tener sobre nuestro bienestar y el de los demás.”
La
enseñanza de las distinciones emocionales como parte de una posterior gestión,
pudiera empezar como indica Bisquerra, por los mapas de las galaxias: (Algunas
de ellas)
·
Miedo, (Con
temor, horror, pánico, terror, pavor, desasosiego, susto, fobia, etc. )
·
Ira, (Con rabia, cólera, rencor, odio, furia,
indignación, resentimiento, aversión, exasperación, tensión, excitación, agitación,
acritud, animadversión, animosidad, irritabilidad, hostilidad, violencia,
enojo, celos, envidia, impotencia, desprecio, acritud, animosidad, antipatía,
resentimiento, rechazo, recelo, etc.)
·
Tristeza, (Con depresión, frustración,
decepción, aflicción, pena, dolor, pesar, desconsuelo, pesimismo, melancolía,
autocompasión, soledad, desaliento, desgana, morriña, abatimiento, disgusto,
preocupación.)
·
Asco, (Con aversión, repugnancia, rechazo,
desprecio.)
·
Alegría, (Con entusiasmo, euforia, excitación,
contento, deleite, diversión, placer, estremecimiento, gratificación,
satisfacción, capricho, éxtasis, alivio, regocijo, humor. Agregando al amor y a
la felicidad como emociones)
Navegar
en un universo emocional de varias galaxias y con más de trescientas emociones
haría la diferencia, que navegar en el vacío oscuro, que representa la sorpresa
de lo desconocido. Promovamos la
alfabetización emocional, ya sino en las escuelas, como plantea la Universidad
de Málaga, pero si en nuestros hogares y trabajos.
Referencias
estudiadas:
·
Fernández Berrocal, Pablo (2015). La
Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el Modelo de Mayer
y Salovey. España: Universidad de Málaga
·
Bisquerra, Rafael (S/F). Viajar al universo de
las emociones. Ponencia. Disponible en: www.universodeemociones.com/
·
Bisquerra, R. (Coord.). (2011). Educación
emocional. Propuestas para educadores y familias. Bilbao: Desclée de Brower.
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