martes, agosto 22, 2006

Siempre he pensado que los cuentos se parecen a la realidad, más de lo que uno supone. Más aún a los sucesos empresariales y organizacionales.
Hace muchos años leí las historías de Gibrán Jalil Gibrán y para entonces, que solo contaba con 21 años, me parecieron mágicas, increíbles, verdaderas. Era la época de las grandes lecturas y las verdades internas y de las absolutas…
Uno queda como marcado con las lecturas, y de vez en cuando se hace un "back up", de nuestro disco duro, para encontrar que algo que vimos o vivimos, se relaciona con algo que oímos o leimos.
Me parece interesante, para este foro de discusión gerencial, que lean este extraordinario cuento que copio textual y cito la fuente donde lo encontré…

“Había una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría.

Había también en el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad.

Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía:

-Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.

A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.

Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear:

-El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.

Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera.

Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambelán habían recobrado la razón.”

Las empresas también pueden estar enfermas, ya no por un veneno, pero si por una cultura enferma, que no permite a nadie desarrollarse según principios que no sean los establecidos. Los que no compartan esos principios viciosos, son expulsados, cambiados o sustituidos. La experiencia nos indica, que cuando una organización está en esa etapa, es hora de renovar la dirigencia estratégica, por nuevas ideas, nuevos roles; gerenciando por procesos, y no por departamentos y funciones, gerenciando en forma proactiva y no en forma reactiva; gerenciando hacia la delegación de funciones, en forma interdependiente y no en forma esclavizada o dependiente, gerenciando con humanidad y humildad, y no por claros intereses individuales.
Creo que aplica muy bien a muchos casos. Creo que el fin del cuento de Gibrán está claro...Llegaron nuevos ascetas que enderezaron el rumbo y todos recobraron la cordura.
FIN

5 comentarios:

Leojahn dijo...

Extraordinario cuento Alberto, y su símil con la realidad. Gracias por mantener el blog vivo, tenía tiempo sin visitarlo y hoy lo redescubrí.
Un saludo,

Leopoldo Jahn.

Facility manager dijo...

Hola Leo
me alegro que hayas regresado a este tu foro tambien. Estoy actualizando post, al menos una vez a la semana y espero seguir hacciendolo.
Recibe un abrazo,
Alberto.

Alí de la Ghetto dijo...

De acuerdo, en mi caso tenía dos jefes uno loco y otro medio loco pero también sabio, ambos velaban por sus propios intereses, ni te imaginas a que punto, lo cierto que lejos de reemplazar gente, ocurria lo contrario, la gente se adaptaba a sus "desiciones", lejos de promover la proactividad, se trabajaba por el pan diario, Ojala Facility Manager llegara hacia este tipo de empresas.

Gracias por compartir esta historia, nos seguimos leyendo

Facility manager dijo...

Si ya con uno solo uno tiene problemas, no me imagino con dos. O como dice tu amigo blogero con "uno con todo" basta..
Creo que es mejor que lo boten a uno que tener que vender sus creencias por conservar una posición. Luego es como dice un amigo, que el problema no es de quien lo deja, sino del que lo recoge...

Facility manager dijo...

Nota:
En el texto y en la solución no nombro a la bruja o brujo, porque seguirán existiendo, "anyway". Lo que cambia es el antídoto.