sábado, octubre 26, 2019

La vida es un ratico...


Tengo un amigo digital en Barcelona, España. El siempre nos comparte que una gran ciudad debe cumplir con tres requisitos: un servicio de taxi excelente, un buen Café y un vampiro. En Caracas no hay manera de tener un buen servicio de taxis.  Sin embargo Barcelona tiene suficientes fuentes de interés para caminar, visitar y conocer. Seguro que uno le pregunta a un catalán que cosas uno puede hacer en la ciudad para llenar un día,  y podrá, inmediatamente, hacer su mejor lista, quizá dependiendo de sus gustos, roles o intereses; por lo que pudieran orientarse a la gastronomía, al ejercicio o a la arquitectura.

Esa misma pregunta me la hice hace poco con la ciudad de Caracas. Resulta que tengo un amigo-coach en Argentina que va y viene como quién vive acá, pero no. Dejó de ser digital pues asistí a un taller suyo. Desde el deseo legítimo de querer ser su amigo, le ofrecí mostrarle a Caracas desde la mirada de un arquitecto. Desde el (mi) ego, uno se pregunta, ¿Quién mejor que un arquitecto para mostrar una ciudad y más si se nace en ella?. Pues hice la oferta. –“¿Quieres conocer Caracas bajo la mirada de un arquitecto?”.  Claro, las ofertas son solo ofertas si a quién le ofreces, no manifiesta el deseo de aceptar, ¿no?.

Las ofertas solas al igual que las peticiones, no conducen a nada si alguien no declara que acepta. Entonces se constituyen en una promesa, donde el que ofrece le cumple al que acepta. Así hice mi oferta tres veces, (“que ladilla de insistente, yo”, como dicen acá), y todas sin la aceptación correspondiente.  -“Es que está muy ocupado”- pensaría uno como para justificarlo. El hecho es, que a la tercera vez pensé,  -¿y si acepta?, ¿qué Caracas le voy a mostrar?. -¿Desde el arquitecto?. Allí fue donde hice la primera lista, pero fue a parar al pote de basura, siguiendo una segunda y una tercera vez. Entonces opté por preguntarle a mis pares, un grupo de egresados viejitos como yo, y todos arquitectos. Les hice una pregunta: ¿A qué lugares llevarían a un amigo argentino que no conoce Caracas, y que no incluya al Cerro Ávila, a Galipán, y tampoco  a la playa; que no supere los 12 sitios y que se puedan visitar en un día?. Sus listas, las enviadas,  tuvieron cierto parecido con las mías, aunque incluían al Ávila, a Galipán y a la playa,  yendo a parar  al  mismo pote. (Igual les agradezco su tiempo en hacer las sugerencias. Quizá debí también preguntar a poetas y locos, que de eso, todos tenemos un poco…)

Volví a formularme la pregunta, esta vez bastante cambiada:

 -“Desde dónde yo pudiera enseñarle Caracas a un (amigo) extranjero, con poco tiempo, vegano, naturista, coach, y que practica la humanidad?”

Esta vez la pregunta no estuvo planteada desde mi ego sino desde al que pudiera interesarle ver otra cara amable de una Caracas que no conoce, (pero no desde lo que yo pienso que él debería ver, sino un poco poniéndome en su lugar y construir desde allí). Desde el arquitecto, hubiera pensado que debería ver edificios y mayormente aquellos construidos por mí, con mi colaboración, o coordinación. Al final, las listas estaban llenas de “yoes” (Aceptado por el RAE). Ahora, los lugares los buscaría  desde el otro o quizá desde donde dos intereses se encuentran. Esa sola decisión abre un mundo de opciones y oportunidades que no solo indica edificios, sino vistas, olores, sabores, percepciones, conversaciones  o solo contemplaciones, incluyendo a otras personas, otros tiempos y otros lugares.

Lo primero que hice fue un mapa. Muy básico; un esquema de Caracas con sus 5 municipios. La visita con 12 estaciones debería incluir a lugares que él quizá conocería si viviera acá. (A lo mejor la conoce mejor que yo). Caracas es una ciudad mágica de tan solo 15 a 20 kilómetros de largo por 5 de ancho. Su nombre es Santa Mariana de Santiago de León de Caracas. En su escudo, se observa a un león que abraza una concha marina, el símbolo de Santiago, el discípulo de Jesús. Señalar las cosas por su nombre nos va dando pistas, así como los límites que representa  la ubicación imponente del cerro Ávila que nos separa del mar Caribe. Hace algunos años éramos 5 millones de habitantes, hoy, no llegamos a 3.
¿Qué es lo primero que hacen los propios cuando llega un extranjero? Pues lo llevan a comer chicharrón de cochino al Junquito, sándwiches de pernil a Galipán o a beber “caña” (alcohol), en Las Mercedes. (Los más osados incluyen visitas a otro tipo de templos más paganos).  Igual, siempre pensamos lo que al otro le “debería gustar” según lo que somos y nuestras creencias. La lista final es como lo ven en el dibujo coloreado, justo no, en lo que hubiera dibujado un arquitecto, sino desde quien pretende escuchar al otro y si conecta con su niño interno que va a jugar.

A las palabras de mi amigo Manel, además del vampiro, agregaría que para conocer un sitio hay que visitar un mercado, una universidad y una plaza. Así, los incluí en el viaje

El Plan:
Desayunar una empanada de queso criollo con un café grande en Los Palos Grandes.
Dejar el carro en el Parque del Este,  e ir al centro en Metro

Municipio Libertador
1.       Casa Natal de Simón, la plaza Bolívar. Interpretar el espacio en el Museo Sacro. Conectarse con la espiritualidad
2.       Paseo Linares y el museo de la familia Mendoza. Hablar con los viejitos de la Plaza Bolívar. La escucha y la sabiduría popular
3.       Por supuesto subir las escalinatas de El Calvario, hasta la iglesia. El mundo de lo posible, de lo particular de Caracas
4.       Al regreso, entramos al Planetario Humboldt  en el Parque del Este el más antiguo del continente sur. Se trata de ver un ciclo de vida de Caracas desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente, en la bóveda del edificio.
5.       La Universidad Central de Venezuela, pasear por la plaza techada. La metáfora del tiempo-espacio y de “la casa que vence las sombras”. Entrar al aula Magna a ver los móviles de Calder. Los elementos, aire, fuego, agua, tierra y éter

Municipio Chacao
6.       Uriji Jami. (Nombre en pemón que le dan a la selva. Significa espacio abierto). Es un startup digital, (como Instagram, pero venezolano), con un campus en el Country club. Tomar café en el campus y conversar con su promotor Jean Clauteaux. Almuerzo en Uriji campus una ensaladita mixta y un mojito de hierba buena con limón. Con él, hablaríamos del agradecimiento cuántico y de cómo poner el futuro a favor, y hacer que ocurra
7.       Visita al mercado de Chacao. Conversación con las floristas. Espacio entrañable de olores y colores. Idiosincrasia de lo posible

Municipio Baruta
8.       Tomar el postre en “Cacao artesanal” en La Hacienda La Trinidad. El Cacao es Venezolano. El olor del cacao, a veces pienso que nos conecta con las raíces americanas y hacen al continente, uno solo, un solo bloque, desde la Patagonia hasta Alaska.

Municipio Sucre
9.       Visita al casco histórico de Petare. Revivir el “Vía Crucis”. Lo que permanece, lo que se cuida y cuenta historias

Municipio El Hatillo
10.   Vista del Cerro El Ávila desde Cerro Verde, al lado opuesto, desde la casa de mi hermana. Colores del Ávila, historias. Conversación con Huberto Caballero autor de “El Ávila en su asombro”. Colores del atardecer. Los azules de Caracas, una paleta mágica
11.   Visita al pueblo del Hatillo. Visita al pueblo de El Calvario. Cena temprana en la Plaza de El Hatillo. Conectarse con la grandeza de lo pequeño. El silencio, la paz
12.   Regreso

Ahora la lista es distinta, no son edificios, aceras o plazas. Se trata de gente, de símbolos, de cultura, idiosincrasia, y afectos, aquellos de los cuales los caraqueños somos ricos. Me encantó hacer la lista, me gustó hacer el plan y recorrer nuevamente cada lugar e imaginarme los personajes que invitaría o visitaríamos a cada parada. Todos son posibles. Escucharíamos historias, cuentos y los motivos de ser feliz, aun cuando se viva en la adversidad, porque los venezolanos sabemos de resiliencia. Se trata de olor a café recién colado y del cacao puro antes de volverse una torta. Se trata de los colores cambiantes del cerro y de cómo Villanueva (el arquitecto de la UCV), manejó la luz y la sombra para lograr espacios cálidos y amables. Se trata de las costumbres propias que conviven todos los años en la sangre del Cristo de Petare o en las escalinatas de su calvario. Se trata de la herencia y del orgullo de ser de acá y desde donde uno es capaz de poder escuchar al otro, desde donde  es, bajo el respeto y la aceptación.

Gracias amigo, por permitirme, (aunque no lo sepas),  realizar este reto expansivo y positivo, que me ha llenado de orgullo, añoranza y un sentimiento entrañable que nace de pertenecer a algo, alguien o a algún lugar. Yo amo a Caracas.

¿Qué siente un actor que tras meses de ensayo de una obra teatral,  llega el día del estreno; qué piensa un promotor cuando ve un sueño avanzar solo; qué siente un humanista cuando ve que su movimiento pasa de 20.000 seguidores a 95.000 en un año; qué siente un escritor que tras escribir y escribir, un día tiene su libro en sus manos; qué existía antes de  escribir este ensayo?  Me parece que se trata de poner el futuro a favor. “Cuando uno lo visualiza, ya existe”, dijo Jean. Esta visita-tour ya existe en alguna parte del futuro, y no va a dejar de existir. Solo espera por el momento oportuno, para volverse realidad… una mágica realidad.

La vida es un ratico, amigo. Ojala ahora, con la concordia del universo y tras la declaración de posibilidades,  pueda muy pronto, mostrarte una ciudad, que en mi mirada, te gustaría observar, sentir y conocer.

Alberto



lunes, agosto 12, 2019

CIP emocional

CIP es el acrónimo de la frase "Clean in place" (limpiar en el sitio), muy usada en el mundo de la producción y fabricación de alimentos. Se trata de que luego de usar una tubería que transporta fluidos, le hagamos pasar otra sustancia que la limpie, la desinfecte y la deje lista para un nuevo ciclo de uso.

Uno puede trabajar por años en la industria, usar todos estos términos pero llegar a su casa como cualquier persona que hace las mismas cosas, cada día. Sin embargo el CIP lo aprendí en la empresa cervecera local a la cual he ayudado en varias ocasiones, y últimamente en la elaboración de manuales, para atender y cumplir las normas internacionales y  las BPM; las buenas prácticas de manufactura.

La industria cervecera es bien compleja ya que conduce bebidas que son objeto que quedarse en codos o válvulas, por eso hay que limpiar muy bien. Esa información ha sido muy útil en mi vida cotidiana, ya que ahora entiendo que las instalaciones se ensucian o contaminan. ¿Dónde yo hago CIP en forma cotidiana?, pues primero en los calentadores de agua que tienen menos uso y también en las cafeteras eléctricas. Siempre, antes de colar, hago una pasada con solo agua, para que quede apta. Cuando era niño, mi madre con cierta recurrencia, nos hacía CIP en las vias digestivas, para limpiarlas de parásitos y otros bichos.

También, lo podemos aplicar en nosotros mismos. Así que como con el FIFO, nos hacemos cargo de no acumular emociones negativas, con el CIP desarrollamos una conciencia que nos permite mantenernos conectados al bienestar. Dice la investigadora en Psicología Positiva, Barbara Fredickson, que es buena práctica, llegar a la casa y conscientemente hacer una revisión de lo vivido durante el día. Según sus investigaciones, nosotros necesitamos sentir tres emociones placenteras por cada displacentera o negativa. El CIP emocional sería en este caso, limpiar, como dice el PNL,(programación neuro lingüística)  "la columna derecha" del cerebro donde guardamos los resentimientos, entre otras emociones. Si nos acostumbramos a "vaciar", los sentimientos, probablemente nos acerquemos a un bienestar duradero.

Limpiarnos de emociones negativas también puede ser, que conscientemente dejemos fluir aquellas que nos conectan con la esperanza. He visto que desde la psicología positiva sean, el amor, el humor y la gratitud. Desde ellas, en su ambivalencia  como fortalezas de carácter y como emociones positivas, es que podemos de forma consciente, realizar la conexión tan necesaria para poder hacer el tránsito de la noche hasta un nuevo día.

Alberto

lunes, julio 29, 2019

FIFO

Cuando se trabaja en operaciones y proyectos, es probable que tengamos que ver con herramientas de aseguramiento de la calidad. Sirven para que los procesos se mantengan en control y se puedan cumplir con las especificaciones del producto y de lo solicitado por el cliente. El aseguramiento de la calidad abarca a toda la "cadena de valor", es decir, a todos aquellos procesos involucrados en la transformación de la materia prima en producto terminado. La suma de estas herramientas y lo que se obtiene, lo hemos llamado como BPM, las buenas prácticas de manufactura.

Una de las primeras herramientas que aprendemos es el FIFO, cuyo acrónimo en lengua inglesa sea, "First In, First Out", o la práctica de usar lo que tiene mas vieja data para evitar que se venza o se dañe. En español es "Lo primero que entra, lo último que sale". Así se organizan los estantes en los almacenes, con el cuidado de despachar primero lo que queda con data mas vieja y lejos aun de vencerse.  A veces los anaqueles tienen entrada por un pasillo y salida por otro paralelo. En algunos supermercados vemos que las neveras son el frente de un gran pasillo refrigerado donde los operadores colocan desde atrás los nuevos productos; el usuario retira los de adelante y así van rotando.

Todos los aprendizajes pueden ser usados en todos los aspectos de la vida. Lo vemos en la cocina, donde debemos colocar atrás en la nevera lo mas nuevo, para garantizar la rotación correcta, o en la sustitución de las especias, o inclusive en el uso de botellones de agua para uso doméstico. Si no hacemos FIFO corremos el riesgo de usar algún producto ya vencido o contaminado.

En el mundo de la inteligencia emocional también aplica. Si bien es cierto que debemos gestionar todas las emociones, también es cierto que son los elementos mas frecuentes en la vida cotidiana. El tema es que a veces, dejamos algunas emociones sin resolver y se van a espacios donde no las recordamos. Están guardadas, pero los juicios que originan pudieran seguir acompañándonos. En las sesiones de coaching tratamos de buscar emociones que nos conecten con juicios mayores atrapados en el tiempo, a veces funciona. Sin embargo no siempre ocurre así. He notado que las imágenes guardadas en la experiencia, de repente al ser revividas, acompañen a un sin número de emociones que debemos resolver. No importa cuanto tiempo haya pasado, siempre ante la imagen que revive la evidencia, se acompaña la emoción que se vivió. Y lo volvemos a sentir casi con la misma intensidad, en el conocimiento del paso de los años, de las ausencias, de los cambios. Es bueno observarse, reviviendo y resintiendo. 

El FIFO emocional consiste en no dejar que las emociones no resueltas se conviertan en parte de los olvidos. La propuesta es tratar de una vez las emociones que se van viviendo ya que puede pasar que emociones recurrentes se puedan convertir en estados de ánimo mas difíciles de curar. En la adquisición de destrezas maestras para la gestión emocional, vamos aprendiendo  a solucionar emocionalmente las situaciones que nos tocan; así no hay riesgo de olvidos, ni acumulaciones. Una vez que tomamos la decisión de gestionarlas, solo nos resta ver hacia atrás, y hurgar en los pasados para ir resolviendo aquellas que recordamos a través del cuerpo o simplemente esperar, a que de forma súbita, se presenten ante nuestros ojos y nos hagan estremecer como un guijarro en un lago tranquilo.


Nota: La foto es el cerro Avila de Caracas y el Hotel Humboldt encima. La vista es desde Uriji Jami, la sede de una conocida starup venezolana, la nueva red social del mundo.


jueves, junio 27, 2019

El coaching es una mujer


Los hombres y las mujeres somos diferentes.  Como dicen las leyes laborales , en lo bio-psico-social-espiritual y cultural, aunque lo mas observable es lo biológico y cognitivo..  La biología lo marca con una hipófisis más grande en la mujer, tienen el lóbulo pre frontal de las emociones distinto y así, sus redes neuronales. La mujer está preparada para cuidar el bebe durante toda la gestación, lo que hace que deba tener un ejercito hormonal diferenciado y adecuado a la maternidad, lo que la hace ver, sentir y percibir otras cosas que los hombres no vemos.

Siempre se dice que la mujer tiene la capacidad de realizar más de una actividad a la vez, lo que desarrolla sin duda en la lactancia, haciendo varias cosas simultáneamente. La mujer tiene una capacidad de observación más desarrollada,  se da cuenta de los detalles y logra hacer asociaciones  cognitivas sin mayor esfuerzo. Tiene una mejor memoria que el hombre, quizá por la diferencia mostrada en la neurociencias, lo que hace que el hombre siempre tenga temor de olvidar algún detalle que la mujer no deja pasar por alto. Sin embargo, la misma diferenciación hormonal que en la mayoría de los casos que la favorecen, también la limitan, en los periodos de cambios mensuales que dicen los investigadores, se asocia con los cambios de estados de ánimo.

En lo simbólico de los elementos, se asocia a la mujer con el agua y la tierra; de allí que la llamen la “madre tierra” y al hombre con el aire y el fuego. Si bien es cierto que todos conocemos los cuatro elementos, la naturaleza femenina se acerca al amor y la fluidez del agua, y a lo centrado y enraizado de la tierra. El hombre es mas libre en el aire, y mas arriesgado y divertido en si mismo, desde el fuego.

El coaching es una nueva disciplina de acompañamiento de otras personas en nuevos desplazamientos. Se fundamenta en los postulados de la ontología del lenguaje y en el poder generador que tiene, donde uno actúa tal y como se es, pero se es tal y como actuamos. De este cambio, podemos decir que el principal objetivo del coaching sea, el cambio del ser o del observador que vamos siendo, y desde allí, hacer nuevas acciones que nos conducen a nuevos resultados. De su aprendizaje se deriva el nuevo ser en lo que llamamos el devenir, o aquello que nos va pasando mientras vivimos, buscamos, aprendemos y cambiamos.

Las competencias del coach en esencia son la impecabilidad, la confianza, el conocimiento y la competencia. La confianza entre ellas, se destaca por la relación que se forma entre quien escucha y quién quiere desplazarse. Para ello debe aprender a escuchar, a estar en armonía con el presente, en controlar su voz interior, en el respeto al otro, en la compasión y en el manejo de las distinciones verbales, corporales y emocionales. Conoce que las personas se comunican simultáneamente en esos tres aspectos y el coach puede observar la coherencia entre ellos  e indagar en lo que observa. La indagación apreciativa entonces, deviene también como una competencia que el coach utiliza para valorar al que habla.

Desde acá, me he realizado la pregunta, si el coaching tuviera género, 

¿cuál sería?. 

Yo pienso que sería una mujer. Una coach puede simultáneamente, entender la estructura de coherencia y construir preguntas a la par que observa el contenido del discurso, puede asociar esa coherencia entre los distintos ámbitos de su vida. Puede recordar toda la historia y correlacionarla con la estructura de coherencia y construir puntos de quiebre, emociones manifiestas, juicios o prejuicios , declaraciones o afirmaciones que sustentan a los juicios. Como puede hacer varias cosas a la vez se le facilita el manejo temporal de la historia en las distintas áreas de desempeño con las personas afiliadas a la historia. Al final, es capaz de estructurar una interpretación de la incompetencia y construir desde allí, acciones que le permitan, mejorar su desempeño, darse cuenta de lo que lo limita, encontrar nuevas oportunidades y poder realizar o definir planes de acción.

La buena noticia de esta interpretación, es que el hombre puede aprender desde lo que es. Al final, todos tenemos más o menos las mismas cosas pero en diferentes proporciones. Desde lo que nos iguala, el hombre estaría en la capacidad de desarrollar actitudes y aptitudes que no le son del todo propias, y llegar a tener las mismas competencias de una mujer. Lo que quiero decir, es que tanto el hombre como la mujer pueden llegar a ser los mejores coaches; pero el hombre debe trabajar más.

Cuando le hice esta pregunta a mis amigos queridos coaches de España, me contestaron que no sería una mujer. Su respuesta se orientó a que sería “andrógino” que según la RAE son los organismos que reúnen ambos sexos. Dice que el percebe es un molusco andrógino. Pues bien, el coaching sería andrógino.

Nota:

percebe
nombre masculino
  1. 1.
    Crustáceo marino de cuerpo cilíndrico y alargado protegido en su extremo por un caparazón reforzado por placas calizas; es hermafrodita, vive en las costas atlánticas, adherido a las rocas mediante un pedúnculo carnoso, y se cría formando grupos; el pedúnculo es comestible y muy apreciado. wikipedia. Foto tomada de wikipedia


lunes, mayo 06, 2019

Moverse en círculos



Tal como somos, actuamos, y tal como actuamos, somos. Ese es un postulado de la ontología del lenguaje. Eso implica movimiento, que se logra a través del actuar. Ahora bien, puede ser cualquier actuar o puede ser un actuar deliberado, constante  y consciente que nos hace obtener los resultados esperados y así, el ser del que queremos llegar a ser. Es así como es el  ser, se puede cambiar a través de los movimientos voluntarios del “estar”. Ambos, ser y estar, han sido las parejas de la mirada ontológica desde el comienzo de la historia. Los antiguos lo planteaban como una realidad o una verdad metafísica, pero la verdad es que con esos elementos,  es que podemos construir nuevas entidades, formadas  con tesón, interés, esmero, estudio y aprendizaje. Se trata quizá de revolucionar, aunque parezca que llegar nuevamente al punto de partida asemeje que perdimos el tiempo. No es así, regresamos diferentes, regresamos reconocidos y mayormente, aceptados.

Para movernos y revolucionar, necesitamos herramientas. Desde la psicología positiva y sus nuevos postulados  para alcanzar el bienestar duradero, es que necesitemos las virtudes que han derivado en 24 fortalezas. En los test de búsqueda de nuestras fortalezas, las encontramos ordenadas de la de mayor uso a la de menor uso. Nos fijamos en las 24, y con ellas decimos como vamos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, sin parar en observar mucho, en las virtudes capitales que nos constituyen, o en aquellas fortalezas que con menos frecuencia usamos. Pero, ¿qué tal si esas fortalezas, las alejadas de las más usadas, no las reconozcamos ni tengamos distinciones para nombrarlas o reconocerlas como personas?. Siendo así, ¿son objeto de poder ubicarse distinto en algún momento?

El interés del presente ensayo es solamente el evidenciar la falta de conocimientos que tenemos de nuestras 24 fortalezas de carácter, cuando mayormente distinguimos quizá solo aquellas que tienen que ver más con la resiliencia, el trascender en el perdón auténtico, o el desarrollo de la gratitud, que nos acerca a la auténtica felicidad. Mi propuesta se orienta a que ese movimiento que vamos a emprender, a esa revolución interna, a ese viaje, se consolide el aprendizaje de todas y cada una de nuestras fortalezas de carácter, ahora vistas como super poderes que nos permiten acometer algún trabajo, labor o proyecto específico.

Conocer el mundo de posibilidades de poderes de cambio, nos va a permitir al terminar la revolución, a tomar decisiones que serán acciones que van a modificar al ser, porque tal como actuamos, somos. Se trata de ser diseñadores de nosotros mismos, en forma deliberada y permanente. A veces, no se trata de resultados inmediatos; se trata de generar el hábito que nos conduce a la maestría en el uso del super poder. De allí, ya no seremos los mismos, aunque dejemos de usar un poder determinado, cuando las circunstancias, los anhelos, las añoranzas o las necesidades ya hayan cambiando y sintamos el deseo de ser distintos, al demandar cambios. Distintos, a veces no significa ser mejores, sino contar con nuevas herramientas que nos permitan atender las nuevas condiciones de vida.

El manejo de las emociones positivas también requiere del uso de ciertas fortalezas que quizá no se encuentren en nuestro repertorio. Eso es la maravilla de esto que nos pasa; no somos estáticos aunque nuestra personalidad original prevalezca, la cual en el entendido de la creación del habito, podamos trascenderla y ser personas distintas. Con el tiempo, con el amor y el uso, quizá  podamos ser las personas que anhelamos ser, aquellas que siendo parecidas, hayan crecido en el conocimiento de la potencialidad que nos da el uso de todas las fortalezas de carácter. Una forma de empezar, es conocer cada una de ellas y dedicarle un tiempo generoso a su uso y desarrollo. Somos súper héroes, la vida nos ha dado súper poderes, ahora depende en invocar a la que nos haga falta  en el maravilloso proceso del bienestar y al final, de ser feliz, auténticamente feliz.
Alberto

martes, abril 16, 2019

La búsqueda interna

He caminado por años en tu búsqueda, y no he podido alcanzarte.
Pareces que caminas más rápido que yo mismo y cuando siento que te alcanzo, das dos pasos adelante y te me vas.

Sin embargo, salir en tu búsqueda me ha hecho tener un sentido en la vida; he conocido lugares interesantes y por sobre todo, he conocido gente maravillosa. He descubierto que en el conocer a otros, me parezca que cambies y te alejes más rápido, por lo que tengo que hacerme cargo de mi viaje y salir en tu búsqueda otra vez. (Conocer y amar definitivamente te cambia)

Hoy ya sé que andar tras de ti es lo que me mueve en la vida, en conocer que el camino es maravilloso y  lleno de grandes experiencias. Veo tus huellas en la arena; y a veces veo que no caminas solo. No logro identificar quién te acompaña, pero lo puedo intuir, inclusive cuando solo veo una huella que no son las tuyas. Ahí me conmuevo y empiezo a llorar.

¿Y si corro? Ya lo he hecho pero tú también sabes correr. Hay algo en mi condición que te hacer ser distinto, al igual que yo lo hago; pero tú eres más rápido. A final, ¿de qué me serviría saber quién eres y como eres?, si en realidad no se qué haría con eso. A veces siento temor de poder alcanzarte. Buscarte si tiene sentido, encontrarte no. La vida tiene sentido cuando salgo en tu búsqueda; ahora sé que solo necesito saber en qué caminos anduviste, a quiénes conociste, que lugares maravillosos visitaste.  En el camino que anduviste, sobre tus huellas, puedo reconocer paisajes, rutas, senderos, atajos, viajes, barcos, montañas, personas, magia. Sé que estuviste allí y entonces te reconozco. Eres como la luz de las estrellas que observamos solo tiempo después. La luz de las estrellas me motiva, me alumbra, me guía. Por eso es que los marineros han navegado por años, usando las estrellas para seguir en la ruta.

¿De qué me serviría alcanzarte si aun no tengo las fortalezas ni la experiencia para vivir tu vida?  Para eso son las búsquedas y los caminos; para irnos preparando en la medida que caminamos tras tus huellas de navegante, de innovador, de creador de realidades. Gracias tú, por caminar y enseñarme el camino. La vida es eso; la búsqueda de un camino, unas huellas, y una esperanza.
(Ya lo dijo Arturo Uslar Pietri, “sigo los pasos del hombre que voy siendo”)

Alberto

Fuente de la imagen: pngimage.net
Tomado del blog de escribidores, donde también colaboro 

miércoles, enero 23, 2019

La Práctica cotidiana de la resiliencia


La Sociedad Venezolana de Psicología Positiva, SOVEPPOS, realizamos un libro colectivo acerca de la resiliencia y fue presentado en el V Congreso de PP+ en Caracas, Venezuela, en junio 2019

Los invitamos a descargar el libro y darnos sus comentarios, en:


martes, enero 22, 2019

Fortalezas de un influenciador social en las empresas


Las cosas han cambiado. Solo basta ver las señas para darse cuenta. Los consultores tenemos la necesidad de ver las señas, so pena de quedarnos desactualizados y hablar de temas y entornos que no son entendidos, o quizá suenen pasados de moda. Los consultores artesanos, aquellos que trabajamos junto a la gente, aportando nuestra experiencia, sumando a la de otros,  quizá tengamos mejores oportunidades, pues en la ayuda, ocurre la transferencia bidireccional; donde el consultor desde la humildad, siempre aprende de los demás.

Hoy en día, y quizá por algún tiempo, observamos a los influenciadores, aquellos que sin mayor despliegue tecnológico y sin soberbia, muestran lo que saben, con sus propias palabras y con la honestidad de quién lo hace porque lo quiere hacer. La gente los sigue, acompaña y aprenden juntos. Se reconoce la humildad, la cercanía, el desapego, la entrega, la confianza, y el afecto. Ahora hay doctores en física que hablan desde sus casas, sus cuartos, o desde los parques donde caminan; muestran donde comen y lo que comen, y se crean lazos fuertes entre el que genera contenido y el que lo consume. Es un tejido de red-laciones en el que se comparten momentos, conocimientos, y humanidad.

Este tema seguramente haya sido analizado y estudiado por los expertos, más profundamente y quizá ya hayan estudios superiores para formar a influenciadores, que en alguna proporción, llegan a vivir de los clientes que los llaman; aquellos que llegan a saturar con información sin contenido. En otra proporción, están los que influencian sin pedir nada.  Este escrito se trata de aquellos que siendo famosos, comparten su vida con sus seguidores formando vínculos entre ellos y sus redes. Desde la mirada compuesta entre la ontología del lenguaje y las fortalezas de carácter de la psicología positiva, es que trataré de interpretar lo que observo en la gente que sigo. Este análisis lo hago también, en función de comprender por qué lo hacen, su propósito final, o de vida, o conocer si esa competencia o fortaleza la podemos desarrollar los que ya entramos en la tercera edad, y sin que nuestros posibles seguidores sean exclusivos de esa edad e incluyan millennials y Zs. Todo esto, trasladable siempre a la gestión de personas en las empresas.

Pero, ¿cómo lograr adquirir las competencias necesarias para ser un buen comunicador sin importar la edad, y que el mensaje pueda llegar a todas las audiencias?

La siguiente descripción se basa en las fortalezas de carácter que hizo el Dr. Martin Seligman desde los postulados de la psicología positiva y en la observación de varios casos de influenciadores emblemáticos que han tenido o tienen significado en mi vida:

  • ·         Coach de plenitud de vida. España
  • ·         Dr. en Física. Youtuber. España
  • ·         Periodista. Venezuela
  • ·         Músico. Colombia
  • ·         Emprendedor. Venezolano-Francés


En todos los casos, se presenta la cercanía a la gente; cualquiera pudiera pensar que está a su alcance y de hecho, casi todos contestan las preguntas que les hacen; son genuinos y auténticos en lo que dicen y hacen, generalmente mantienen una causa que se alinea a un propósito de vida definido. Uno de ellos aclara que la comunicación es parte de su sentido de vida. Gustan de los animales y hacen causa en la protección de los necesitados; también hacen causa con las necesidades de la gente con problemas de salud.

Todos se muestran como personas normales, que salen a comer, se divierten, bailan, se ríen y descansan. En cierta forma su vida cotidiana se muestra como parte de su propio propósito de vida. Los influenciadores no ocultan lo que les pasa; lo muestran y muestran el proceso como enfrentarlo. También son generadores de contenido de diferentes formas, desde música hasta nociones de física cuántica. Manejan el humor como parte de una comunicación fluida que asemeja a una conversación con la audiencia. De hecho, transmiten en mayor cantidad en “vivo” y desde allí, saludan las preguntas, a los países y a las personas.

Estos facilitadores que sigo que son X,Y y Z, leen con frecuencia y comparten sus aprendizajes de cualquier tipo.  En los casos mencionados 3/5 han escrito libros, y comparten su contenido. La gente interpreta que no lo hacen para vendérselos, sino por el contrario, generan en la audiencia un deseo de poder contar con un ejemplar físico, firmado por ellos.

Las fortalezas de un influenciador serían más o menos:

·         Humildad. Prefiere escuchar a los demás y aprender de ellos. No trata de ser reconocido per se, sino que ello ocurre por reconocimiento. Sabe reconocer sus errores y trata de ser ejemplo de ello cuando se equivoca. Reconoce a su ego protector, lo recibe con humildad cuando aparece y habla desde lo que va construyendo, no desde todo lo que sabe

·         Humor. El humor sin dudas en la contraparte del amor. Amor y humor, dicen que es la clave para las red-laciones sociales. La fortaleza del humor les permite reírse de sí mismo, mantener la atención, y estar permanentemente en un estado de bienestar integral. El humor aparece en el conocimiento de sí mismo y es ejemplarizante para los seguidores. El humor como fortaleza permite que la audiencia se conecte con emociones positivas expansivas como la diversión y la alegría

·         Amabilidad. Se disfruta ayudando a otros y enseñando lo que sabe que piensa puede ser útil a los demás. La gente lo quiere por lo que es, no por el personaje que pudiera estar representando. Generalmente son originales en lo que dicen y hacen y se les reconoce como consistentes

·         Honestidad. Se vive de forma genuina y auténtica. No se pretende ser otra cosa de lo que se es. Reconoce sus sentimientos y actúa en consecuencia
·         Perseverancia. No desfallece, avanza. Es coherente en los otros aspectos de su vida. Continua a pesar de la adversidad; es resiliente

·         Gratitud. Se vive intensamente y en un acto de agradecimiento permanente. Sabe ser agradecido de las cosas que obtiene de la vida y desde allí construyen lo que entregan a otros. Los seres agradecidos son seres en expansión que logran metas e inspiran

Es interesante seguir las tendencias, ya que a veces cambian.  Sin embargo la importancia que adquieren los influenciadores en los grupos de interés, cada vez son más notorias. Puede ser que cada día, más personas se arriesguen a mostrarse en las redes tal cual son y desde allí construir un discurso y generar conocimiento y contenido. Por otra parte, es interesante aprender de esta nueva comunicación, para llevarla al entorno laboral. Un influenciador en las redes internas, puede servir de faro, modelo o paradigma en una empresa y tener una importancia fundamental en la difusión de valores corporativos, ya no solo por ser parte de lo que se hace, sino por convicción. En tales casos, pudiéramos decir que los valores se contagian, no solo se difunden, al igual lo hacen las emociones positivas .

Alberto



sábado, noviembre 17, 2018

Cuentos de coaching gerencial

Regreso a casa

Cuando uno emprende su viaje interno, sucede que se siente como si se sale de nosotros mismos, en busca de una aventura. Tal como le pasa a Odiseo, que en su viaje de regreso a casa sufre una cantidad de inconvenientes. Al final se regresa, siempre se regresa. 

El viaje a lo interno tiene que ver con la búsqueda de la identidad, de la misión y del propósito de la vida; nada fácil para quién apenas emprende el camino. Este viaje externo- interno, comienza en lo que somos en el momento de la toma de la decisión, donde la incertidumbre a abandonar la zona donde estamos protegidos y felices, sea necesario. Al salir, ya no hay retorno; nos entregamos al viaje, a la búsqueda de los mejores vientos y las rutas fantásticas. 

Es el viaje que termina y comienza en nuestra infancia. ¿Qué hay allí tan importante que tengamos que regresar?. Pues ahí habita nuestro niño; aquel que según las circunstancias que le tocó vivir y sobrevivir, haya buscado herramientas, juicios, paradigmas y valores que lo hicieran seguir adelante. Es allí donde crece nuestro ego, aquella parte de nosotros mismos que nos induce a avanzar, que reconoce los peligros inminentes, y nos muestra a ser cauto, o a ser arrojado, de ser necesario. Es con el ego que avanzamos, paso a paso, hasta la adolescencia, la madurez y la vejez. Siempre al lado. El problema es, que sea parte de la toma de decisiones de hoy, aquel que tomaba decisiones de nuestro yo niño, cuando necesitaba protección, nuestra misma protección.

 ¿Qué papel juega el Ego hoy en día, cuando ya somos mayores y podemos hacernos cargo de lo que nos pasa, y salir cuando queramos de la zona de protección?

Claro, es que el yo protector, el pequeño profesor", crea castillos de piedra donde somos invencibles. Vivimos allí y desde allí, construimos mundos posibles. No es fácil entonces, cuando en ese viaje de ida a la infancia, que es un viaje de regreso también, debamos destruir fortalezas, desmantelar castillos, o desfundar juicios profundos.  Allí es donde volvemos a ser niños desvalidos, nuevamente. Nos preguntamos:

¿por qué he desmantelado mi protección, aquella con la que crecimos, aquella que nos hizo hombres?. 

Entre las piedras derruidas y desnudas, quizá podamos encontrar nuestras sombras si hurgamos bien. Para eso sirven las rocas rotas, para hurgar. Se trata de encontrar y abrazar las sombras y seguir buscando hasta que ya no quede casi fuerza. Con todo desmantelado, construimos los puentes y caminos que hagan falta, para el regreso a casa.

Pero el viaje no ha terminado. Ahora caminamos en ruta de piedra sólida acompañado con los miedos y las sombras, pero entendiendo que las luces están un poco mas lejos.  Al igual que Odiseo, no será fácil, pues en cada etapa, nos encontraremos con nuestros grande juicios, construidos a través de los años; solo que esta vez nos encontramos solos. Jung los llamó los juicios malditos, aquellos que en cierta forma nos hacen ser lo que reconocemos que somos, pero que ahora, sin la protección del castillo, podamos comprender si los queremos o no. 

En cada paso, en cada casa, en cada recuerdo, en cada rincón del camino, deberemos hurgar al igual que lo hicimos con las piedras, e ir limpiando de hojas secas y abrojos la ruta a seguir. Un camino ya mas limpio, recordado, ligero de caminar, al cual sabemos, podremos regresar cuando sea oportuno, nuevamente. A veces hay hierbas, que con las viejas costumbres, vuelven a crecer. Debemos estar claros en eso.  Pero en alguna parte del camino empedrado, en el viaje de regreso, quizá lleguemos a sentir pesado el andar y descubrimos que el peso no solo se encuentra en lo que hemos construido al rededor de nosotros, sino que se encuentra en nosotros. Descubrimos entonces una pesada armadura de hierro y acero, que va desde los pies hasta el yelmo en la cabeza. Es allí donde debemos detener el andar y comenzar pieza por pieza,  a quitar esa pesada carga. 

Quizá comencemos por el yelmo, que nos permite ver y observar pero extraerlo, no es fácil. Mas difícil serán las otras piezas que con los años se han vuelto parte de nuestra piel. Debemos desgarrarlas, y duele. Duele en un dolor espiritual, no tangible, pero también se convierte en dolor físico. Nos desgarramos por fuera a la par que nos desagarramos por dentro. Pero hay una luz que ilumina la piel, y que ya la habíamos olvidado. Esa luz intensa que nos hace ser seres maravillosos, que nos cura las heridas; y nos cura el dolor, pues tenemos a las sombras abrazadas. 

En ese momento mágico, volvemos a ser un solo ser. Vemos hacia atrás y vemos hacia adelante.Vemos el camino de regreso al niño y el camino de regreso a la casa. Vemos el camino andado y el que falta por andar. Un sudor cálido recorre nuestro cuerpo, una confianza nueva  que no necesita las protecciones viejas. Es poder ver al ego y a sus sombras de frente, y comenzar a andar ya en paz, y en aceptación. El ego sabe ahora  que va a hacer falta, cuando haga falta. El camino de regreso es mas pleno. Está construido de lo que somos, pero reconstruido. Ese el el maravilloso camino de regreso a casa.

Alberto

miércoles, octubre 31, 2018

La no “inocencia” del coaching de competencias


Existen actualmente muchos tipos de coaching. De hecho, somos practicantes de una nueva corriente que se forma, al tener conocimientos en psicología positiva y en coaching ontológico. También encontramos coaching PNL basado en la programación neurolingüística, el coaching ejecutivo, el organizacional y el de competencias, entre otros. Este último está supuesto al acompañamiento de otras personas, con el objetivo de ayudar a que se den cuenta de sus limitaciones en su forma de actuar, para que puedan hacer las cosas de una forma diferente. En todos los tipos de coaching, que es el acompañamiento a otras personas a que superen los obstáculos que los limitan, se consiguen fundamentos de la ontología del lenguaje de Rafael Echeverría.

El libro de Echeverría, nos muestra los distintos tipos de actos lingüísticos y su correcto uso, que al final nos hace ser mejores escuchadores, observadores y poder tener mejores conversaciones. También nos muestra tres postulados de la ontología del lenguaje y tres principios, que son,

·         Los seres humanos somos los únicos animales lingüísticos
·         El lenguaje es generativo (del ser)
·         Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él.

Del segundo postulado que indica que el lenguaje es generativo encontramos los siguientes principios;

·         No solo actuamos de acuerdo a como somos, sino que somos de acuerdo a como actuamos
·         Las acción genera ser y uno deviene de acuerdo a lo que hace

Siendo así, nuestras escuelas nos han mostrado según el modelo del propio Echeverría, (Modelo OSAR), que tenemos dos tipos de aprendizajes; uno de competencias o de 1er orden y uno de 2do orden o transformacional. El segundo está supuesto a ocurrir cuando en una sesión de coaching, el asistido se dé cuenta de algo profundo que lo limita y pase de tener una “incompetencia inconsciente” sobre algún tema, a ser “incompetente consciente”. Que se haya dado cuenta de lo que le pasa no garantiza que hayan cambios profundos, ya que debe “hacerse cargo”. Y el hacerse cargo de lo que le pasa no es más que hacer acciones nuevas que generen ser, parecidos a las del 1er orden.

El modelo OSAR de Echeverría, nos habla de un observador en un sistema, que actúa, obtiene resultados y así, aprendizajes. Como dijimos, los aprendizajes pueden modificar nuestra forma de actuar, o más profundo, en la manera en que solemos ser con respecto a un aspecto de la vida. Quizá sea por eso que ahora las sesiones de coaching sean mucho mas de una; se requiere el compromiso de quién cambia, el hacerse cargo y ser una mejor versión de sí mismo, como enuncia la Psicología Positiva.

Cuando dijimos al principio que el coaching de competencias no es inocente, es porque el asistido en su “hacerse cargo” de forma continua, voluntaria y consciente, realiza acciones que le permitan obtener mejores o distintos resultados. Pero el postulado de la ontología del lenguaje  y sus principios, indican que la acción genera ser. No es inocente; quizá más lento, pero un coaching de competencias no deja de ser poderoso con respecto a la transformación directa del ser, ya que es continua y voluntaria, y en el mismo devenir de lo que somos en las nuevas acciones, entremos en un ciclo positivo, expansivo y generativo, que contribuye en la creación consciente de la mejor versión de cada quién. Mucho más profundo y permanente que pretender cambiar a las personas, solo a través del “darse cuenta de lo que le pasa o limita”, aunque en el cierre de la sesión se le pregunte a que se compromete hacer. En la ausencia del seguimiento apropiado, las personas pueden decidir voluntariamente no querer cambiar.

En el maravilloso mundo que se genera en la sinergia entre la psicología positiva y la ontología del lenguaje a través del coaching de fortalezas, es que se pueden diseñar acciones que generen ser, tal y como lo plantea el segundo postulado de Echeverría. El ser deviene de la acción o más aun, como diría Gladwell, cuando explica cómo se alcanza la maestría, en 10.000 horas de acciones deliberadas, conscientes y permanentes. El coaching de fortalezas visto como una competencia nueva que podemos hacernos a nosotros mismos, viene a constituir un maravilloso camino de cambios programados que pueden ser medidos en cualquier momento a través de los test de la psicología positiva y en relación a las circunstancias en que vivamos, el tipo de trabajo y aún más con quién nos toque realizarlo. El auto coaching de fortalezas nos muestra el poder que tiene el lenguaje y las distintas formas de generar acciones positivas en nuestras vidas, que generen seres más luminosos y dueños de su propio destino.

Alberto Lindner

Literatura:
·         Echeverría, Rafael. (2004). La Ontología del Lenguaje. Chile: Saez Editor
·         Gladwell, Malcom, (2009). Fuera de serie (Outliers). Editorial L,B & co