lunes, mayo 06, 2019

Moverse en círculos



Tal como somos, actuamos, y tal como actuamos, somos. Ese es un postulado de la ontología del lenguaje. Eso implica movimiento, que se logra a través del actuar. Ahora bien, puede ser cualquier actuar o puede ser un actuar deliberado, constante  y consciente que nos hace obtener los resultados esperados y así, el ser del que queremos llegar a ser. Es así como es el  ser, se puede cambiar a través de los movimientos voluntarios del “estar”. Ambos, ser y estar, han sido las parejas de la mirada ontológica desde el comienzo de la historia. Los antiguos lo planteaban como una realidad o una verdad metafísica, pero la verdad es que con esos elementos,  es que podemos construir nuevas entidades, formadas  con tesón, interés, esmero, estudio y aprendizaje. Se trata quizá de revolucionar, aunque parezca que llegar nuevamente al punto de partida asemeje que perdimos el tiempo. No es así, regresamos diferentes, regresamos reconocidos y mayormente, aceptados.

Para movernos y revolucionar, necesitamos herramientas. Desde la psicología positiva y sus nuevos postulados  para alcanzar el bienestar duradero, es que necesitemos las virtudes que han derivado en 24 fortalezas. En los test de búsqueda de nuestras fortalezas, las encontramos ordenadas de la de mayor uso a la de menor uso. Nos fijamos en las 24, y con ellas decimos como vamos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, sin parar en observar mucho, en las virtudes capitales que nos constituyen, o en aquellas fortalezas que con menos frecuencia usamos. Pero, ¿qué tal si esas fortalezas, las alejadas de las más usadas, no las reconozcamos ni tengamos distinciones para nombrarlas o reconocerlas como personas?. Siendo así, ¿son objeto de poder ubicarse distinto en algún momento?

El interés del presente ensayo es solamente el evidenciar la falta de conocimientos que tenemos de nuestras 24 fortalezas de carácter, cuando mayormente distinguimos quizá solo aquellas que tienen que ver más con la resiliencia, el trascender en el perdón auténtico, o el desarrollo de la gratitud, que nos acerca a la auténtica felicidad. Mi propuesta se orienta a que ese movimiento que vamos a emprender, a esa revolución interna, a ese viaje, se consolide el aprendizaje de todas y cada una de nuestras fortalezas de carácter, ahora vistas como super poderes que nos permiten acometer algún trabajo, labor o proyecto específico.

Conocer el mundo de posibilidades de poderes de cambio, nos va a permitir al terminar la revolución, a tomar decisiones que serán acciones que van a modificar al ser, porque tal como actuamos, somos. Se trata de ser diseñadores de nosotros mismos, en forma deliberada y permanente. A veces, no se trata de resultados inmediatos; se trata de generar el hábito que nos conduce a la maestría en el uso del super poder. De allí, ya no seremos los mismos, aunque dejemos de usar un poder determinado, cuando las circunstancias, los anhelos, las añoranzas o las necesidades ya hayan cambiando y sintamos el deseo de ser distintos, al demandar cambios. Distintos, a veces no significa ser mejores, sino contar con nuevas herramientas que nos permitan atender las nuevas condiciones de vida.

El manejo de las emociones positivas también requiere del uso de ciertas fortalezas que quizá no se encuentren en nuestro repertorio. Eso es la maravilla de esto que nos pasa; no somos estáticos aunque nuestra personalidad original prevalezca, la cual en el entendido de la creación del habito, podamos trascenderla y ser personas distintas. Con el tiempo, con el amor y el uso, quizá  podamos ser las personas que anhelamos ser, aquellas que siendo parecidas, hayan crecido en el conocimiento de la potencialidad que nos da el uso de todas las fortalezas de carácter. Una forma de empezar, es conocer cada una de ellas y dedicarle un tiempo generoso a su uso y desarrollo. Somos súper héroes, la vida nos ha dado súper poderes, ahora depende en invocar a la que nos haga falta  en el maravilloso proceso del bienestar y al final, de ser feliz, auténticamente feliz.
Alberto

martes, abril 16, 2019

La búsqueda interna

He caminado por años en tu búsqueda, y no he podido alcanzarte.
Pareces que caminas más rápido que yo mismo y cuando siento que te alcanzo, das dos pasos adelante y te me vas.

Sin embargo, salir en tu búsqueda me ha hecho tener un sentido en la vida; he conocido lugares interesantes y por sobre todo, he conocido gente maravillosa. He descubierto que en el conocer a otros, me parezca que cambies y te alejes más rápido, por lo que tengo que hacerme cargo de mi viaje y salir en tu búsqueda otra vez. (Conocer y amar definitivamente te cambia)

Hoy ya sé que andar tras de ti es lo que me mueve en la vida, en conocer que el camino es maravilloso y  lleno de grandes experiencias. Veo tus huellas en la arena; y a veces veo que no caminas solo. No logro identificar quién te acompaña, pero lo puedo intuir, inclusive cuando solo veo una huella que no son las tuyas. Ahí me conmuevo y empiezo a llorar.

¿Y si corro? Ya lo he hecho pero tú también sabes correr. Hay algo en mi condición que te hacer ser distinto, al igual que yo lo hago; pero tú eres más rápido. A final, ¿de qué me serviría saber quién eres y como eres?, si en realidad no se qué haría con eso. A veces siento temor de poder alcanzarte. Buscarte si tiene sentido, encontrarte no. La vida tiene sentido cuando salgo en tu búsqueda; ahora sé que solo necesito saber en qué caminos anduviste, a quiénes conociste, que lugares maravillosos visitaste.  En el camino que anduviste, sobre tus huellas, puedo reconocer paisajes, rutas, senderos, atajos, viajes, barcos, montañas, personas, magia. Sé que estuviste allí y entonces te reconozco. Eres como la luz de las estrellas que observamos solo tiempo después. La luz de las estrellas me motiva, me alumbra, me guía. Por eso es que los marineros han navegado por años, usando las estrellas para seguir en la ruta.

¿De qué me serviría alcanzarte si aun no tengo las fortalezas ni la experiencia para vivir tu vida?  Para eso son las búsquedas y los caminos; para irnos preparando en la medida que caminamos tras tus huellas de navegante, de innovador, de creador de realidades. Gracias tú, por caminar y enseñarme el camino. La vida es eso; la búsqueda de un camino, unas huellas, y una esperanza.
(Ya lo dijo Arturo Uslar Pietri, “sigo los pasos del hombre que voy siendo”)

Alberto

Fuente de la imagen: pngimage.net
Tomado del blog de escribidores, donde también colaboro 

miércoles, enero 23, 2019

La Práctica cotidiana de la resiliencia


La Sociedad Venezolana de Psicología Positiva, SOVEPPOS, realizamos un libro colectivo acerca de la resiliencia y fue presentado en el V Congreso de PP+ en Caracas, Venezuela, en junio 2019

Los invitamos a descargar el libro y darnos sus comentarios, en:


martes, enero 22, 2019

Fortalezas de un influenciador social en las empresas


Las cosas han cambiado. Solo basta ver las señas para darse cuenta. Los consultores tenemos la necesidad de ver las señas, so pena de quedarnos desactualizados y hablar de temas y entornos que no son entendidos, o quizá suenen pasados de moda. Los consultores artesanos, aquellos que trabajamos junto a la gente, aportando nuestra experiencia, sumando a la de otros,  quizá tengamos mejores oportunidades, pues en la ayuda, ocurre la transferencia bidireccional; donde el consultor desde la humildad, siempre aprende de los demás.

Hoy en día, y quizá por algún tiempo, observamos a los influenciadores, aquellos que sin mayor despliegue tecnológico y sin soberbia, muestran lo que saben, con sus propias palabras y con la honestidad de quién lo hace porque lo quiere hacer. La gente los sigue, acompaña y aprenden juntos. Se reconoce la humildad, la cercanía, el desapego, la entrega, la confianza, y el afecto. Ahora hay doctores en física que hablan desde sus casas, sus cuartos, o desde los parques donde caminan; muestran donde comen y lo que comen, y se crean lazos fuertes entre el que genera contenido y el que lo consume. Es un tejido de red-laciones en el que se comparten momentos, conocimientos, y humanidad.

Este tema seguramente haya sido analizado y estudiado por los expertos, más profundamente y quizá ya hayan estudios superiores para formar a influenciadores, que en alguna proporción, llegan a vivir de los clientes que los llaman; aquellos que llegan a saturar con información sin contenido. En otra proporción, están los que influencian sin pedir nada.  Este escrito se trata de aquellos que siendo famosos, comparten su vida con sus seguidores formando vínculos entre ellos y sus redes. Desde la mirada compuesta entre la ontología del lenguaje y las fortalezas de carácter de la psicología positiva, es que trataré de interpretar lo que observo en la gente que sigo. Este análisis lo hago también, en función de comprender por qué lo hacen, su propósito final, o de vida, o conocer si esa competencia o fortaleza la podemos desarrollar los que ya entramos en la tercera edad, y sin que nuestros posibles seguidores sean exclusivos de esa edad e incluyan millennials y Zs. Todo esto, trasladable siempre a la gestión de personas en las empresas.

Pero, ¿cómo lograr adquirir las competencias necesarias para ser un buen comunicador sin importar la edad, y que el mensaje pueda llegar a todas las audiencias?

La siguiente descripción se basa en las fortalezas de carácter que hizo el Dr. Martin Seligman desde los postulados de la psicología positiva y en la observación de varios casos de influenciadores emblemáticos que han tenido o tienen significado en mi vida:

  • ·         Coach de plenitud de vida. España
  • ·         Dr. en Física. Youtuber. España
  • ·         Periodista. Venezuela
  • ·         Músico. Colombia
  • ·         Emprendedor. Venezolano-Francés


En todos los casos, se presenta la cercanía a la gente; cualquiera pudiera pensar que está a su alcance y de hecho, casi todos contestan las preguntas que les hacen; son genuinos y auténticos en lo que dicen y hacen, generalmente mantienen una causa que se alinea a un propósito de vida definido. Uno de ellos aclara que la comunicación es parte de su sentido de vida. Gustan de los animales y hacen causa en la protección de los necesitados; también hacen causa con las necesidades de la gente con problemas de salud.

Todos se muestran como personas normales, que salen a comer, se divierten, bailan, se ríen y descansan. En cierta forma su vida cotidiana se muestra como parte de su propio propósito de vida. Los influenciadores no ocultan lo que les pasa; lo muestran y muestran el proceso como enfrentarlo. También son generadores de contenido de diferentes formas, desde música hasta nociones de física cuántica. Manejan el humor como parte de una comunicación fluida que asemeja a una conversación con la audiencia. De hecho, transmiten en mayor cantidad en “vivo” y desde allí, saludan las preguntas, a los países y a las personas.

Estos facilitadores que sigo que son X,Y y Z, leen con frecuencia y comparten sus aprendizajes de cualquier tipo.  En los casos mencionados 3/5 han escrito libros, y comparten su contenido. La gente interpreta que no lo hacen para vendérselos, sino por el contrario, generan en la audiencia un deseo de poder contar con un ejemplar físico, firmado por ellos.

Las fortalezas de un influenciador serían más o menos:

·         Humildad. Prefiere escuchar a los demás y aprender de ellos. No trata de ser reconocido per se, sino que ello ocurre por reconocimiento. Sabe reconocer sus errores y trata de ser ejemplo de ello cuando se equivoca. Reconoce a su ego protector, lo recibe con humildad cuando aparece y habla desde lo que va construyendo, no desde todo lo que sabe

·         Humor. El humor sin dudas en la contraparte del amor. Amor y humor, dicen que es la clave para las red-laciones sociales. La fortaleza del humor les permite reírse de sí mismo, mantener la atención, y estar permanentemente en un estado de bienestar integral. El humor aparece en el conocimiento de sí mismo y es ejemplarizante para los seguidores. El humor como fortaleza permite que la audiencia se conecte con emociones positivas expansivas como la diversión y la alegría

·         Amabilidad. Se disfruta ayudando a otros y enseñando lo que sabe que piensa puede ser útil a los demás. La gente lo quiere por lo que es, no por el personaje que pudiera estar representando. Generalmente son originales en lo que dicen y hacen y se les reconoce como consistentes

·         Honestidad. Se vive de forma genuina y auténtica. No se pretende ser otra cosa de lo que se es. Reconoce sus sentimientos y actúa en consecuencia
·         Perseverancia. No desfallece, avanza. Es coherente en los otros aspectos de su vida. Continua a pesar de la adversidad; es resiliente

·         Gratitud. Se vive intensamente y en un acto de agradecimiento permanente. Sabe ser agradecido de las cosas que obtiene de la vida y desde allí construyen lo que entregan a otros. Los seres agradecidos son seres en expansión que logran metas e inspiran

Es interesante seguir las tendencias, ya que a veces cambian.  Sin embargo la importancia que adquieren los influenciadores en los grupos de interés, cada vez son más notorias. Puede ser que cada día, más personas se arriesguen a mostrarse en las redes tal cual son y desde allí construir un discurso y generar conocimiento y contenido. Por otra parte, es interesante aprender de esta nueva comunicación, para llevarla al entorno laboral. Un influenciador en las redes internas, puede servir de faro, modelo o paradigma en una empresa y tener una importancia fundamental en la difusión de valores corporativos, ya no solo por ser parte de lo que se hace, sino por convicción. En tales casos, pudiéramos decir que los valores se contagian, no solo se difunden, al igual lo hacen las emociones positivas .

Alberto



sábado, noviembre 17, 2018

Cuentos de coaching gerencial

Regreso a casa

Cuando uno emprende su viaje interno, sucede que se siente como si se sale de nosotros mismos, en busca de una aventura. Tal como le pasa a Odiseo, que en su viaje de regreso a casa sufre una cantidad de inconvenientes. Al final se regresa, siempre se regresa. 

El viaje a lo interno tiene que ver con la búsqueda de la identidad, de la misión y del propósito de la vida; nada fácil para quién apenas emprende el camino. Este viaje externo- interno, comienza en lo que somos en el momento de la toma de la decisión, donde la incertidumbre a abandonar la zona donde estamos protegidos y felices, sea necesario. Al salir, ya no hay retorno; nos entregamos al viaje, a la búsqueda de los mejores vientos y las rutas fantásticas. 

Es el viaje que termina y comienza en nuestra infancia. ¿Qué hay allí tan importante que tengamos que regresar?. Pues ahí habita nuestro niño; aquel que según las circunstancias que le tocó vivir y sobrevivir, haya buscado herramientas, juicios, paradigmas y valores que lo hicieran seguir adelante. Es allí donde crece nuestro ego, aquella parte de nosotros mismos que nos induce a avanzar, que reconoce los peligros inminentes, y nos muestra a ser cauto, o a ser arrojado, de ser necesario. Es con el ego que avanzamos, paso a paso, hasta la adolescencia, la madurez y la vejez. Siempre al lado. El problema es, que sea parte de la toma de decisiones de hoy, aquel que tomaba decisiones de nuestro yo niño, cuando necesitaba protección, nuestra misma protección.

 ¿Qué papel juega el Ego hoy en día, cuando ya somos mayores y podemos hacernos cargo de lo que nos pasa, y salir cuando queramos de la zona de protección?

Claro, es que el yo protector, el pequeño profesor", crea castillos de piedra donde somos invencibles. Vivimos allí y desde allí, construimos mundos posibles. No es fácil entonces, cuando en ese viaje de ida a la infancia, que es un viaje de regreso también, debamos destruir fortalezas, desmantelar castillos, o desfundar juicios profundos.  Allí es donde volvemos a ser niños desvalidos, nuevamente. Nos preguntamos:

¿por qué he desmantelado mi protección, aquella con la que crecimos, aquella que nos hizo hombres?. 

Entre las piedras derruidas y desnudas, quizá podamos encontrar nuestras sombras si hurgamos bien. Para eso sirven las rocas rotas, para hurgar. Se trata de encontrar y abrazar las sombras y seguir buscando hasta que ya no quede casi fuerza. Con todo desmantelado, construimos los puentes y caminos que hagan falta, para el regreso a casa.

Pero el viaje no ha terminado. Ahora caminamos en ruta de piedra sólida acompañado con los miedos y las sombras, pero entendiendo que las luces están un poco mas lejos.  Al igual que Odiseo, no será fácil, pues en cada etapa, nos encontraremos con nuestros grande juicios, construidos a través de los años; solo que esta vez nos encontramos solos. Jung los llamó los juicios malditos, aquellos que en cierta forma nos hacen ser lo que reconocemos que somos, pero que ahora, sin la protección del castillo, podamos comprender si los queremos o no. 

En cada paso, en cada casa, en cada recuerdo, en cada rincón del camino, deberemos hurgar al igual que lo hicimos con las piedras, e ir limpiando de hojas secas y abrojos la ruta a seguir. Un camino ya mas limpio, recordado, ligero de caminar, al cual sabemos, podremos regresar cuando sea oportuno, nuevamente. A veces hay hierbas, que con las viejas costumbres, vuelven a crecer. Debemos estar claros en eso.  Pero en alguna parte del camino empedrado, en el viaje de regreso, quizá lleguemos a sentir pesado el andar y descubrimos que el peso no solo se encuentra en lo que hemos construido al rededor de nosotros, sino que se encuentra en nosotros. Descubrimos entonces una pesada armadura de hierro y acero, que va desde los pies hasta el yelmo en la cabeza. Es allí donde debemos detener el andar y comenzar pieza por pieza,  a quitar esa pesada carga. 

Quizá comencemos por el yelmo, que nos permite ver y observar pero extraerlo, no es fácil. Mas difícil serán las otras piezas que con los años se han vuelto parte de nuestra piel. Debemos desgarrarlas, y duele. Duele en un dolor espiritual, no tangible, pero también se convierte en dolor físico. Nos desgarramos por fuera a la par que nos desagarramos por dentro. Pero hay una luz que ilumina la piel, y que ya la habíamos olvidado. Esa luz intensa que nos hace ser seres maravillosos, que nos cura las heridas; y nos cura el dolor, pues tenemos a las sombras abrazadas. 

En ese momento mágico, volvemos a ser un solo ser. Vemos hacia atrás y vemos hacia adelante.Vemos el camino de regreso al niño y el camino de regreso a la casa. Vemos el camino andado y el que falta por andar. Un sudor cálido recorre nuestro cuerpo, una confianza nueva  que no necesita las protecciones viejas. Es poder ver al ego y a sus sombras de frente, y comenzar a andar ya en paz, y en aceptación. El ego sabe ahora  que va a hacer falta, cuando haga falta. El camino de regreso es mas pleno. Está construido de lo que somos, pero reconstruido. Ese el el maravilloso camino de regreso a casa.

Alberto

miércoles, octubre 31, 2018

La no “inocencia” del coaching de competencias


Existen actualmente muchos tipos de coaching. De hecho, somos practicantes de una nueva corriente que se forma, al tener conocimientos en psicología positiva y en coaching ontológico. También encontramos coaching PNL basado en la programación neurolingüística, el coaching ejecutivo, el organizacional y el de competencias, entre otros. Este último está supuesto al acompañamiento de otras personas, con el objetivo de ayudar a que se den cuenta de sus limitaciones en su forma de actuar, para que puedan hacer las cosas de una forma diferente. En todos los tipos de coaching, que es el acompañamiento a otras personas a que superen los obstáculos que los limitan, se consiguen fundamentos de la ontología del lenguaje de Rafael Echeverría.

El libro de Echeverría, nos muestra los distintos tipos de actos lingüísticos y su correcto uso, que al final nos hace ser mejores escuchadores, observadores y poder tener mejores conversaciones. También nos muestra tres postulados de la ontología del lenguaje y tres principios, que son,

·         Los seres humanos somos los únicos animales lingüísticos
·         El lenguaje es generativo (del ser)
·         Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él.

Del segundo postulado que indica que el lenguaje es generativo encontramos los siguientes principios;

·         No solo actuamos de acuerdo a como somos, sino que somos de acuerdo a como actuamos
·         Las acción genera ser y uno deviene de acuerdo a lo que hace

Siendo así, nuestras escuelas nos han mostrado según el modelo del propio Echeverría, (Modelo OSAR), que tenemos dos tipos de aprendizajes; uno de competencias o de 1er orden y uno de 2do orden o transformacional. El segundo está supuesto a ocurrir cuando en una sesión de coaching, el asistido se dé cuenta de algo profundo que lo limita y pase de tener una “incompetencia inconsciente” sobre algún tema, a ser “incompetente consciente”. Que se haya dado cuenta de lo que le pasa no garantiza que hayan cambios profundos, ya que debe “hacerse cargo”. Y el hacerse cargo de lo que le pasa no es más que hacer acciones nuevas que generen ser, parecidos a las del 1er orden.

El modelo OSAR de Echeverría, nos habla de un observador en un sistema, que actúa, obtiene resultados y así, aprendizajes. Como dijimos, los aprendizajes pueden modificar nuestra forma de actuar, o más profundo, en la manera en que solemos ser con respecto a un aspecto de la vida. Quizá sea por eso que ahora las sesiones de coaching sean mucho mas de una; se requiere el compromiso de quién cambia, el hacerse cargo y ser una mejor versión de sí mismo, como enuncia la Psicología Positiva.

Cuando dijimos al principio que el coaching de competencias no es inocente, es porque el asistido en su “hacerse cargo” de forma continua, voluntaria y consciente, realiza acciones que le permitan obtener mejores o distintos resultados. Pero el postulado de la ontología del lenguaje  y sus principios, indican que la acción genera ser. No es inocente; quizá más lento, pero un coaching de competencias no deja de ser poderoso con respecto a la transformación directa del ser, ya que es continua y voluntaria, y en el mismo devenir de lo que somos en las nuevas acciones, entremos en un ciclo positivo, expansivo y generativo, que contribuye en la creación consciente de la mejor versión de cada quién. Mucho más profundo y permanente que pretender cambiar a las personas, solo a través del “darse cuenta de lo que le pasa o limita”, aunque en el cierre de la sesión se le pregunte a que se compromete hacer. En la ausencia del seguimiento apropiado, las personas pueden decidir voluntariamente no querer cambiar.

En el maravilloso mundo que se genera en la sinergia entre la psicología positiva y la ontología del lenguaje a través del coaching de fortalezas, es que se pueden diseñar acciones que generen ser, tal y como lo plantea el segundo postulado de Echeverría. El ser deviene de la acción o más aun, como diría Gladwell, cuando explica cómo se alcanza la maestría, en 10.000 horas de acciones deliberadas, conscientes y permanentes. El coaching de fortalezas visto como una competencia nueva que podemos hacernos a nosotros mismos, viene a constituir un maravilloso camino de cambios programados que pueden ser medidos en cualquier momento a través de los test de la psicología positiva y en relación a las circunstancias en que vivamos, el tipo de trabajo y aún más con quién nos toque realizarlo. El auto coaching de fortalezas nos muestra el poder que tiene el lenguaje y las distintas formas de generar acciones positivas en nuestras vidas, que generen seres más luminosos y dueños de su propio destino.

Alberto Lindner

Literatura:
·         Echeverría, Rafael. (2004). La Ontología del Lenguaje. Chile: Saez Editor
·         Gladwell, Malcom, (2009). Fuera de serie (Outliers). Editorial L,B & co

lunes, agosto 13, 2018

El tipo de observador que soy (o que voy siendo)


Decir,  que   “interpretamos el mundo desde el observador que soy” es una expresión muy común en los que nos educamos en coaching ontológico. Se basa en un modelo desarrollado por Rafael Echeverría quien desde la ontología del leguaje, estructuró el modelo OSAR, cuyas siglas son el acrónimo de Observador, Sistema, Acción y Resultado.  Todo observador desde donde es, acciona de una manera determinada y así, es su resultado. De allí se deriva que si uno hace siempre lo mismo, obtiene siempre los mismos resultados.

Entonces, ¿cómo se puede cambiar eso?

Pues el mismo modelo contempla dos re alimentaciones; una que va de resultados a la acción, con lo que tenemos aprendizajes de desempeño y otra cuando la re alimentación va al “observador”, llamándolo aprendizaje transformacional, pues se supone que cambia nuestra mirada de las cosas, por lo que pudiéramos decir que cambia el “ser”.

Ser, entonces, deriva en acción, pero también las acciones derivan en ser, por lo que se dice que el lenguaje tenga un poder transformacional. Eso es un postulado poderoso de la ontología del lenguaje.  No solo basta “darse cuenta” de lo que nos pasa, pues el cerebro cuenta con mecanismos especiales que nos mantienen en nuestra zona de confort, sino se trata de hacer un cambio profundo y definitivo. Por eso es que solo las sesiones de coaching no sean suficientes para cambiar; hacen falta acciones deliberadas y permanentes hasta que logremos el hábito y podamos comenzar desde un nuevo ser, o lo que hemos llamado como “estar siendo”, que es lo que somos en un momento determinado, y como diría Ortega y Gasset, en unas circunstancias especiales.

Darse cuenta, como hemos dicho, no llega a ser suficiente. Hace falta comprometerse a cambios profundos. Es posible que el coach logre que vea lo que lo limita, y al compromiso del asistido, pero el plan debe nacer de las necesidades propias del cambio, desde el propio conocimiento de sí mismo que tenga quien desea cambiar. Que se nos caiga la venda de los ojos de la cara no quiere decir que comprendamos lo nuevo que estamos observando. Quizá sea un mundo nuevo, algo desconocido. Necesitamos interactuar, visualizar a dónde queremos ir; los caminos irán apareciendo en el camino mismo. La ontología del lenguaje desde mi mirada, quizá sea la mejor manera de explorar, indagar y descubrir  el proceso de transformación, pero no suficiente. Desde la psicología positiva de Seligman podemos tener herramientas que nos permitan contar con herramientas, valores, fortalezas, y conocimientos, para que de forma deliberada y permanente, vayamos haciendo caminos. Las fortalezas de carácter de la psicología positiva nos permite conocer cuáles son las más utilizadas en el devenir del día a día de quienes somos;  no necesariamente para el que queremos ser. Lo que sucede entre el coaching ontológico lo hemos llamado sinergia, pues trabajan juntas.

Como ya dijimos, la acción deliberada y permanente construye ser y desde allí, poder realizar nuevas acciones desconocidas que nos permite llegar a ser, nuevamente. De este ciclo maravilloso, creador y expansivo, es que la psicología positiva ha llamado “el alcanzar la mejor versión de sí mismo”, versión que no es aquella que está oculta y la destapamos, sino que la construimos en cada acción de bienestar con la que nos conectamos. Seligman utiliza el acrónimo PERMA para indicar los 5 elementos de una vida plena y de bienestar. Nace de la observación y la investigación profunda en las correlaciones entre causa y efecto. Se trata de disfrutar la vida a través del uso de las emociones placenteras y positivas,  y la comprensión de las displacenteras, se trata de vivir una vida en sintonía con nuestros retos y además conectarnos en el bienestar cuando lo hacemos, se trata de una vida social, de ayuda, de familia y redes de apoyo y por último, se trata de una vida de propósito con la vida.

Cuando pensamos en la mejor versión de nosotros mismos, pensamos en el tipo de persona que deseamos alcanzar; se trata de tomas acciones, de hacerse cargo del cambio y de escoger el tipo de acciones que debemos emprender. Si para ser resiliente en el trabajo que se quiere tener, se debe desarrollar entre otras fortalezas, el agradecimiento y el sentido del humor, entonces se deben hacer las preguntas correctas:

¿Qué debo hacer para desarrollar el humor?
¿Qué es el humor para mí y qué es el humor en el medio donde voy a estar?

Allí, en esa ruta, cambiamos la percepción de las cosas y nos vamos convirtiendo en un nuevo observador, ya que emprendemos proyectos completos y complejos, a veces de larga data. Es por eso que no sea tan correcto decir, “el tipo de observador que se es”, sino “el tipo de observador que uno está siendo” en un momento determinado.

Amigo lector, como ya dije en un post pasado, si quieres cambiar el tipo de observador que eres, estudia fotografía digital. Vas a reconocer palabras que desde la metáfora le dan sentido a la acción del coaching; luces, sombras, colores, encuadres, re encuadres, movimiento, sentido, emociones, pasiones. Pensar como un tipo de observador que somos o que pensamos ser, tienen un riesgo: puede ser que con el pasar del tiempo ya el observador que pensamos ser, no se parezca al que realmente somos en ese momento. Se trata del devenir de la vida, Desde esa noción es que podemos construir la mejor versión de nosotros mismos, y que en realidad, en la mirada del observador, nunca será una película, sino solamente una foto instantánea.

Alberto
PD: la foto la tomé yo

viernes, agosto 03, 2018

"Una conversación estéril"

Hace dos semanas terminábamos una sesión de Junta Directiva y bajamos todos a comer en lo que hemos llamado un "working lunch" o comida rápida, para no perder el impulso y seguir trabajando. Fue entonces que ante el silencio, comenzamos a hablar de un tema un tanto ligero, apartado de la realidad empresarial, pero de cierto interés. Fue entonces que uno de los gerentes dijo: -"en el marco de esta conversación estéril...", dio su opinión y siguió comiendo.

Las juntas de gerentes pueden ciertamente dedicar su media hora de comida ligera a seguir hablando de lo que se hablaba a puertas cerradas; pero no en un espacio público hasta donde las "paredes escuchan". Lo otro, es hablar de temas que nos son cercanos, quizá cotidianos, que nos separa momentáneamente de los temas complejos de la organización y prepara a nuestro intelecto a una nueva etapa o sesión. Decir que una conversación es estéril, entrega un juicio de valor a quienes conversan y cierra cualquier posibilidad de amablemente, concluir el tema. Simplemente, lo escuchan se ríen, y siguen comiendo.

Según las academias, el término "estéril" se refiere a todo aquello que no da frutos o es incapaz de reproducirse. Siendo así, son palabras sin sentido, según el escucha enjuiciador, es el que le da esa categorización, simplemente para no tener que seguir escuchando. ¿Quién le da las característica de esterilidad a las palabras? Pues quién juzga sin dudas. Los que participan en la conversación pudieran hacer caso omiso, o como pasó realmente: tomas el término en juego y se hace alusión cada vez que un tema es fastidioso. Los gerentes, antes de emitir un juicio, deben esperar que la respuesta llegue a su cerebro neo cortical para que sea una respuesta pensada, justa, equilibrada, motivadora y para nada, restrictiva. En coaching ontológico decimos que en los juicios, "lo que Pedro dice de Juan, dice mas de Pedro que de Juan". Así son los juicios; son expresiones verbales, emocionales y corporales de nuestro propio ser. Desde allí podemos entender a otros en la comprensión de las intensiones que subyace detrás de las frases, Desde allí podemos en consecuencia, hacer un juicio del emisor.

Hay gerentes que no conocen el tiempo presente; siempre andan o anclados en lo que pasó o peor aun, ansiosos de lo que va a pasar. El tiempo de relax en un almuerzo, se puede dedicar a cualquier tema; pero puede pasar que alguno de los gerentes se encuentre en "otro lugar, con otras personas y en otro momento". Es posible que aleatoriamente "ataque" a aquello que le perturbe en su "ser estando en el futuro". -"Que fastidio esta gente hablando de esto", quizá llegara a pensar.

La escucha activa es una de las mayores y mejores competencias de un lider coach, aquel que indaga en vez de proponer, que busca sentido a las cosas en vez de encasillar o enjuiciar, que aprecia los valores en vez de despreciarlos, que intuye en vez de prejuzgar y que reconoce al otro en vez de sobreponerse al otro. Las conversaciones "estériles" solo existen en la realidad de quién coloca tal juicio. Algunas conversaciones superficiales son necesarias dependiendo del momento y las necesidades de las personas. Vivir en el momento, en el presente no es tarea fácil; pues la necesidad de construir el futuro nos conduce allí. El gerente debe hacer un esfuerzo entonces, de vivir con "presencia centrada", en respeto mutuo, en escucha y con la humildad necesaria desde donde reconoce que no lo sabe todo y siempre puede aprender de otras personas

Alberto

PD: la foto es mia

lunes, abril 23, 2018

13 años de facilitymanager


No es casualidad que cada 23 de abril, me acuerde del aniversario del blog. Hoy es el día del libro, día de Sant Jordi, o San Jorge, quién mató a un dragón por una princesa, y que de su vientre moribundo, brotó una rosa roja.  Hoy en la Madre Patria, España, en muchos sitios, los hombres les regalan rosas rojas a las damas quienes a su vez, le regalan libros.
Trece años no es poca cosa, uno suele vivir momentos intensos, de cambios, de búsqueda y de encuentros con otros o con uno mismo. En este último año, básicamente lo que hemos hecho, es tratar de adaptarnos a una situación muy cambiante que vive el país, marcada por la alta escasez, la hiper inflación y la inseguridad. 
El año pasado en ese tiempo ya habían comenzado las protestas de calle, más o menos 160 días y 160 fallecidos.  En este panorama y habiendo estudiado para coach, no nos queda más, sino trabajar en contra de la desesperanza que aparece en otros y en uno mismo. Se debe buscar forma de activar la conciencia positiva, en la búsqueda del bienestar físico, psicológico y social. También nos toca hacer planes de acompañamiento a personas que por alguna de las causas, se ven afectadas por la tristeza, la rabia o el dolor. Hemos tenido que entender que el problema es muy complejo y que la necesidad de acompañar a otros en el trance, es una responsabilidad de cada quién y de todos en conjunto.

Hemos tenido que buscar respuestas en el perdón, en la perseverancia y en el amor. Encontrar las causas que nos condujeron hasta el punto en que estamos, es parte de la solución, pero se requiere pensar que debemos hacer las cosas distintas, para lograr soluciones diferentes, y eso no se vislumbra aun. Entre tanto dolor, los que nos quedamos, hemos visto una avalancha humana que se ha ido del país, lo que hemos llamado a lo interno como la “diáspora”. Nuestros vecinos ya no están, los médicos con nuestras historias de vida se han ido, los vecinos, compañeros y sin duda, algún familiar cercano. De repente despertamos un día, con un sentimiento parecido al que se va, como de ausencia, de no pertenencia, ya que casi no conocemos a los que van quedando.

En estas condiciones tenemos que hacer nuestra mejor parte, en hacer las cosas desde el corazón, y en función de un algo “posible”, y en función de las necesidades de los demás, que en algunos casos, superan las nuestras. Hemos aprendido a tejer redes de protección, de información y de alerta. Cada vez más, estamos conectados, y en muchas ocasiones, en la generación o preservación del bienestar. El tiempo de cada quién se ha vuelto necesario e importante, pues es clave para la estabilidad, el crecimiento personal, la trascendencia y en el conseguir un propósito de vida. Esto nos toca vivir y acá seguimos, en la búsqueda de soluciones posibles, o al menos, en hacer nuestro mejor papel como parte de una sociedad que sufre y que quiere un futuro mejor. Un poco de “facilitymanager” quien trata desde lo artesano, que las cosas humanas y positivas, sucedan.

Alberto

Nota: imagen tomada de dreamstime.com 

martes, febrero 20, 2018

Consultoría Artesana en doble vía

Como hemos dicho, la Consultoría Artesana se diferencia de la industrial, tanto en el método como en el producto. El método artesano trabaja con lo que el consultor individualmente sabe y con los "saberes" que consigue en las mentes de las personas con las que va a formar equipo de trabajo en la empresa, mientras que en la industrial, ambos de común acuerdo, deciden implantar un producto ya realizado y probado en otras oportunidades. El consultor industrial es un medio para la implantación.

El resultado de la consultoría artesana se va a parecer a lo que se necesita en función de las dinámicas que se forman en las sesiones de trabajo y la transferencia de conocimiento que indudablemente ocurre. 

El producto en la consultoría industrial ya es conocido, y se espera  que las personas, una vez adiestradas, se ajusten a la nueva herramienta y a la nueva cultura.

El proceso de implantación y sus resultados también son distintos; la artesana es un trabajo colaborativo, producto de la inteligencia colectiva de la empresa, donde el artesano aporta también al conglomerado, su experiencia y su visión del mundo. En la implantación de los productos industriales, no se sabe que va a pasar exactamente, y va a depender en parte, a poder o querer vencer a la resistencia al cambio, al choque de culturas, o a la negativa de la gente a colaborar. Puede pasar también que sea exitoso. Tal es el caso de aquellos productos que las empresas requieren y son difíciles o imposibles de generar, tras una consultoría artesana, un sistema de gestión administrativa por ejemplo. Con este ejemplo podemos suponer que en la implantación de un producto industrial, se requiera gestión artesana es su implantación.

Algunas empresas, (un poco menos en mi país), suelen tener consultores internos. Estos, puede ser que se ocupen de la comunicación interna como estrategia, de los planes estratégicos, y de algunos temas metodológicos operacionales, internos. Generalmente son consultores artesanos, de basta experiencia en la industria, reconocidos en el ambiente laboral y que de vez en cuando, pudieran ser requeridos por una empresa de un ramo distinto al que trabaja. Se nos ocurre la siguiente pregunta:

¿Es posible que una empresa de un ramo A, permita a su consultor interno realizar consultoría en una empresa B de otro ramo, si no hubiese conflicto de intereses?

Posiblemente o al menos en mi país, la respuesta sería negativa. Pero ahora lo planteo de otra manera:

Caso: Existe un conocimiento novedoso en la industria que facilita procesos que ya implantó la empresa B. La empresa A piensa que sería interesante que un recurso interno aprenda a desarrollar este método. Nos hacemos dos preguntas:

¿Cuánto le costaría a la empresa A adiestrar en universidades, al consultor, para adquirir las competencias? ò, 

¿Permitiría a su consultor interno hacer consultoría en la empresa B y que además saldrá con un valor adquirido al tener que trabajar en la metodología que desean adquirir?

Esto es como yo diría, es una consultoría en doble vía, donde el consultor resuelve problemas de terceros a la par que aprende a trabajar en nuevas formas de operar, y que su empresa esta requiriendo. Es un poco como hacer "pasantías laborales" en empresas, cuando uno se va a graduar de profesional. No existen conflictos éticos ni morales, cuando todas las partes están de acuerdo e involucradas; es ganar-ganar. Al final, las dos empresas se benefician mutuamente, y sin perder o ceder un recurso que le es necesario o indispensable. Esto sin dudas, es una estrategia de inteligencia de negocios. No es un cuento chino; yo lo estoy viviendo ahora.

Alberto Lindner