viernes, marzo 19, 2010

Una vida en 140 caracteres

En mi cotidiano camino de Caracas a Guarenas (una ciudad satélite de la capital), me consigo con 10 semáforos. Acostumbro viajar la primera parte del trayecto con el vidrio del conductor abajo (mala práctica en una ciudad tan insegura), lo que me ha permitido conocer gente sencilla y maravillosa a la vez, en amena conversa diaria y durante el minuto, que es lo que puede durar el cambio de luces, lo que me obliga a seguir andando. En un minuto no son muchas palabras las que se pueden intercambiar, pero en el transcurso del tiempo y en la cotidianidad de la espera, ocurren historias, contadas por entregas, en muy cortos pedazos, como lo hace Twitter en 140 caracteres, pero en este caso P2P.

De los 10 semáforos hay tres en los que especialmente se ha desarrollado la actividad informal y algo comercial. Básicamente son vendedores de periódicos y agentes de organizaciones no gubernamentales, que tienen esos puntos de atención al conductor.

A continuación les relato tres de esas historias, que me han impactado especialmente en mi normal circulación vehicular través de la ciudad.

Primera,
Pedro es un vendedor de periódicos. Tiene 26 años y tiene ya tres hijos. El mayor se llama Pedro como el padre y tiene 7 años. Varias veces lo he visto en el semáforo con su padre. Acaba de tener un par de gemelos y está preocupado por su manutención. Es muy amable y llama a la gente por su nombre.

-“Hola profe, buenos días” (y me da un apretón de manos como siempre)
-¿Porqué tienes mascarilla hoy? -pregunto,
- Por el bote de aguas negras, no vaya a ser que se me pegue alguna enfermedad. Por cierto mi esposa le mandó las gracias por el regalo para los morochos.
- Bueno cuídate, ya voy a llamar a la gente del agua para que lo repare.
-Gracias y hasta luego.”

Segunda,
Teresa es una señora como de 40 años. Se ve que ha sufrido en la vida pero siempre anda muy arreglada. Es muy amable, cordial y saluda siempre con una sonrisa. Si no tengo dinero, igual me entrega el periódico pues sabe que al día siguiente me vuelve a ver. A veces manda a su hija que es igualita a ella, pero 20 años menor, para que le haga “la segunda”.

Teresa es mi cómplice de las lecturas interesantes, en este caso de una colección de libros de gerencia que vino anexa a un periódico de circulación nacional, y que de tanto insistir me hizo comprar , (ya que me consiguió los que ya habían pasado), logrando así leer a Davenport, Hammer, y Porter, entre otros más.

Hace unos meses de tanto ver a la hija le pregunté por su mamá y me dijo con tristeza que había fallecido de un paro pulmonar. Era diciembre y le había comprado un regalo de navidad, que no le pude entregar.

Tercera,
Héctor es un joven bien dispuesto, bien parecido y amable, como de unos 35 años. Lleva el pelo un poco largo que le tapa la frente y siempre está vestido sencillo, pero limpio. Pertenece a una ONG que se llama “Clamor en el barrio”, que se ocupa de los jóvenes que cayeron en la desgracia de las drogas, pero quieren salir de ese mundo. Tiene tres hijos, pero un fallo judicial le ha impedido verlos, por la peligrosidad que representaba. Su Padre, lo botó de la casa, cuando ya no podían hacer mas nada por él, y no se han hablado desde entonces.

Me cuenta que llegó a la organización cuando ya estaba cansado de su vida y no “podía caer más bajo”. Sin embargo, el Director le tendió la mano, y hoy está “limpio” y no ha vuelto a consumir. Vive de su trabajo y de las pocas cosas que puede vender allí, pero en un trabajo digno y reconfortante. Mi última conversación con él, fue más o menos así:

-“Mi amigo, gusto en verte, ¿cómo van tus cosas?
- Muy bien. El Director quiere que me vuelva facilitador y ayude a otros a salir de la desgracia de las drogas. Me mudan para Perú para seguir este apostolado.
-Que bien. ¿Qué dice tu familia?
-Estamos bien. Ya pude ver a mis hijos, y mi papá me dio un abrazo, la bendición, y me dijo que me tiene trabajo en su fábrica a mi regreso.
- Buen viaje, que Dios te bendiga, amigo”

Gente sencilla y amable, que de tanto ver, terminamos “viéndolas” y así conociéndolas. En una ciudad tan contradictoria como la nuestra, donde el peligro acecha en cada esquina, es insólito poder contar estas cosas. Pero son parte de nuestra cotidianidad, un poco de responsabilidad social y de ayudar a otros aunque sea, a que formen parte de nuestras vidas por un minuto al día, en un poco más de 140 caracteres.

Porque a veces, en una esquina, y en los ojos de un extraño, se puede ver la profundidad de la esperanza.
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Nota: el dibujo me pareció perinente ya que plantea a dos personas hablando del "estar" del otro y que tomé del blog de mi amigo Amalio Rey @amaliorey

6 comentarios:

Manuela Zárate dijo...

Mi querido Facility. Tiempo sin hablar contigo. No es sufiente presionar el mouse sobre la frase me gusta. Este post no tiene desperdicio. Espectacular. Sí, la ciudad de la furia es una ciudad dura, pero tiene alma. Yo sí creo que somos más los buenos, que los "malos", si es que se puede llamar así la cosa. Lo que pasa es que no nos hemos dado cuenta. Yo sí creo en la gente, y lo vengo diciendo desde hace tiempo, me declaro idealista y come flor. Me alegra confirmar las palabras de Lenon, you may say I´m a dreamer, but I am not the only one. Ciertamente no. Somos varios. Muchos. Nos seguimos viendo por la blogosfera.

Facility manager dijo...

Hola Manuela, casualmente coincide con tu publicación sobre la amistad. Debe ser que los dioses holísticos y humanistas estan conspirando para que cosas buenas sucedan y las podamos contar.
Gracias por tus palabras y felicidades por tu post
Alberto

Anónimo dijo...

Sin desperdicio!!!
saludos,
hyper mega

eltauromquico dijo...

En la boca de los sencillos se enciera palabras de vida y su amistad es más valioso que todos los tesoros del mundo.

cumClavis dijo...

Coincido con Manuela en que abunda más la gente sencilla y noble…lo que pasa es que, al causar menos ruido y circular discretamente, se notan menos…
Magnífico este post en la que nos abres, a través de esas vidas cruzadas, una brecha de humanidad tan necesaria en estos tiempos…

Facility manager dijo...

Hol@ a todos. Gracias por sus opiniones.
Anónimo Mega, Gracias

Tauromáquico. Gracias por la visita, ya estuve en tu blog y está apuntado en favoritos para seguir leyéndote.

Hola Manel.Así es. Es increible la calidad humana que deambula por nuestras calles. Uno de los placeres de la travesía, es conocerlos.Gracias por tus palabras de aliento, que viniendo del maestro, es un excelente regalo
Alberto